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Suelo decir que si hoy en día me dedico a la educación emocional, es porque desde muy jovencito fui un experto en el arte de sufrir. En plena adolescencia, viví una crisis existencial muy profunda, básicamente, sentía que la vida en general y mi vida en particular, no tenía ningún sentido. Hoy tengo que decir que lo que viví en aquel entonces como un infierno emocional y psicológico, con los años se ha convertido en una de las mayores lecciones de mi vida, a la cual le estoy profundamente agradecido.

Realmente, siento que vivimos una época bastante paradójica, y que si bien hoy disfrutamos de una riqueza material sin precedentes, internet, smarts phones, medios de transporte, etc. Vivimos al mismo tiempo una gran miseria psicológica, emocional y espiritual. En un artículo que leí hace poco en un periódico digital, decía que en el caso de España, desde finales de 2007 hasta el 2017, el consumo de antidepresivos se ha triplicado.

“Es importante que hagáis lo que en verdad os importe, sólo así podréis bendecir la vida cuando la muerte esté cerca”

                                                                                  Elisabeth Kübler-Ross

En este sentido, creo que muy a menudo se nos olvida que venimos al mundo con una fecha de nacimiento, y con una fecha de caducidad y, esta última, no la conocemos con exactitud, es por ello, que creo que si tuviéramos a menudo más presente esta idea, es decir, la de que no sabemos si vamos a disfrutar otro día más, tomaríamos decisiones mucho más inteligentes y lúcidas y, muchos de los problemas psicológicos y emocionales que hoy padecemos se reducirían considerablemente.

Es muy conocida y muy interesante la investigación que realizó la enfermera Australiana Bronnie Ware, cuando trabajaba con enfermos terminales. Ware, pregunto a los pacientes con los que trabajaba preguntas del tipo ¿Qué cosas hubieras hecho de forma diferente en tu vida? y estos hallazgos concluyeron en un libro titulado “The top five regrets of the dying” en el que se relatan las cinco cosas más comunes de las que nos arrepentimos los seres humanos antes de morir.

Estas cincos cosas son:

1. Ojalá hubiese vivido como yo quería, no como otros esperaban de mí.
2. Ojalá no hubiese trabajado tanto.
3. Ojalá hubiese expresado más mis sentimientos.
4. Ojalá hubiese seguido en contacto con mis amigos.
5. Ojalá me hubiese permitido ser más feliz.

Es muy curioso porque en la lista de los miedos que solemos tener los seres humanos, suele encontrarse en primer lugar el miedo a la muerte, y tal como decía Elisabeth Kübler-Ross, “Nuestros miedos no evitan la muerte, frenan la vida”

“La muerte no es la gran pérdida en la vida. La gran pérdida en la vida es lo que muere dentro de nosotros mientras vivimos”
                                                                                           Norman Cousins

En las conferencias que suelo impartir sobre inteligencia emocional y motivación, suelo comenzar a menudo hablando sobre la muerte, porque siento que esta cumple una función de despertador, es decir, como esa alarma que nos suena por la mañana, y que a veces hasta nos molesta, queremos apagarla, o incluso queremos arrojar el despertador por la ventana pero, al mismo tiempo, tiene una función muy útil. Hay una frase de la película Belleza Oculta que me encanta y dice “La muerte le confiere el tiempo todo su valor”. Creo que es un mensaje para tener cada día presente.

Es por todo ello, que hoy me gustaría invitarte a hacer el siguiente ejercicio, inspirado por la película “Ahora o Nunca” protagonizada por Jack Nicholson y Morgan Freeman.

Link al tráiler de la Película: https://www.youtube.com/watch?v=V_MME1YrhHU

El ejercicio es el siguiente. Consiste en escribir 20 cosas que te gustaría hacer o aprender antes de morir, tomate tú tiempo y te invito a que te hagas las siguientes preguntas que pueden ayudarte a clarificar esa lista. ¿Qué harías si supieras que si o si te va a salir bien? ¿Qué harías si no tuvieras miedo? ¿Qué te gustaría experimentar o aprender si supieras que te queda un mes de vida?

Una vez hecha tu lista, te invito a que la enumeres, de manera que le pongas un 1 a lo que más te motiva y un 20 a lo que menos, de forma que te quede una lista por orden de preferencia y, como último paso, te invito a que hoy mismo empieces con una acción que te lleve a cumplir la número uno, y que no pares hasta que esa lista esté completa.
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