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“No es el mundo el que necesita PAZ, sino las personas. Cuando las personas estén en PAZ, el mundo conocerá la PAZ”

Prem Rawat.

Quiero comenzar el post de hoy, hablando de una persona que me parece muy inspiradora, me refiero a la doctora Elisabeth Kübler Ross. Esta psiquiatra y escritora, se convirtió en una de las mayores referentes y expertas en el tema de la muerte, así como en el acompañamiento a enfermos terminales y a sus familiares. Uno de sus hallazgos, estudiando a personas que habían tenido experiencias cercanas a la muerte o lo que conocemos como “Muerte Clínica” y  que habían vuelto a la vida (Estudio miles de casos a través del mundo entero, desde niños a personas de más de noventa años, y de diferentes culturas y creencias religiosas), es que absolutamente todos, vivían esa experiencia que muchos de nosotros hemos oído hablar, es decir, que se veían así mismas en un túnel, un pórtico o un puente y, donde en el final, había una luz brillante, cálida, y en la que ellos sentían un amor y una paz incapaz de describir con palabras.

Para mí, es sobretodo interesante el tema del camino de la oscuridad hacia la luz, porque si miramos nuestra experiencia antes de nacer, resulta que el proceso es bastante parecido, durante alrededor de 9 meses, estamos en el útero de nuestra madre y, cuando es el momento, el nacimiento surge como una experiencia desde la oscuridad hacia la luz, desde el útero hacía el exterior, de hecho, a este proceso lo conocemos comúnmente como dar a luz.

Es muy curioso, porque si hablamos de la vida como experiencia en sí misma, podemos observar como los sabios y los místicos de todas las épocas, han hecho referencia al sentido de la vida, la búsqueda de la felicidad y la autorrealización como el camino de la iluminación, es decir, como el proceso o la acción de poner luz. Si  buscamos la etimología de esa palabra, podemos observar como el significado tiene que ver con brillo, esclarecimiento y claridad, y de ahí, salen palabras como lucidez o lúcido “Que es capaz de razonar y comprender con claridad”

Y es que desde mi punto de vista, es precisamente para eso para lo que sirve el autoconocimiento y el desarrollo personal, para vivir con más LUZ, es decir, para esclarecer y ganar claridad en nuestro pensar, en nuestro sentir y en nuestro hacer, y en esa claridad descubrir quien realmente somos.

“Sólo estás dónde está tu respiración”

Tom Heckel.

En su libro “El monje que vendió su Ferrari”, Robin Sharma nos ofrece un símil de como los monjes budistas entienden la mente. El habla de un vaso con agua y arena, en el que este vaso se revuelve de manera que el agua esta turbia, y, para ellos, la meditación es el proceso por el que el agua se aquieta y la arena cae al fondo, de manera que sigue habiendo la misma cantidad de agua y arena en el vaso, pero ahora, tenemos un recipiente donde el agua está clara. Me encanta este símil porque apunta a una metáfora maravillosa y fascinante, el reto de aclarar nuestro interior para poder descubrir y ver con claridad. En referencia a esto, me gusta mucho un proverbio chino que dice “Cuando el ojo no está obstruido, el resultado es la visión. Cuando la mente no está obstruida, el resultado es la sabiduría. Cuando el espíritu no está obstruido, el resultado es el amor”

Es por ello, que hoy me gustaría compartir un ejercicio de respiración y de silencio, que nos ayudará a ganar claridad, serenidad y paz interior.  Para esto, solo te hará falta un papel, un lápiz o bolígrafo, y un cronómetro.

La manera de realizar el ejercicio es la siguiente:

  1. Durante un minuto, cuenta tus ciclos respiratorios (Inhalar/exhalar) y, cuando termine el minuto, anótalo en el papel, lo único que hay que hacer en este paso, es tomar conciencia de cómo está nuestra respiración en este momento, y a qué ritmo y con qué velocidad va.
  2. Ahora, haz lo mismo, pero esta vez ralentiza cada respiración un poquito, de manera que coges más aire al inhalar y lo haces más profundamente, así como ralentiza tu exhalación, no se trata de una competición, ni tampoco de forzar nada, simplemente, de manera suave y cómoda para ti, ralentiza cada vez un poquito más tu respiración, y ahora, en vez de un minuto, usaremos cinco, de manera que cada vez que pase un minuto, escribiremos cuantas respiraciones hemos hecho, y en cada cambio de minuto, volveremos a empezar a contar desde cero (Es decir, hacemos el ejercicio de un minuto repetido cinco veces seguidas, total cinco minutos).
  3. Una vez hecho el ejercicio, echa un vistazo a si existe diferencia entre el primer minuto y el último, y también a cómo te sientes una vez hecho el ejercicio, y repítelo diariamente, sobretodo, en los momentos en los que estés más alterada o nerviosa, porque será ahí, cuando probablemente haya más falta de claridad, pero también, a modo de entrenamiento, puedes practicarlo tanto a primera hora de la mañana, antes de empezar tu rutina diaria, como a última hora, justo antes de acostarte.

Ya para terminar, me gustaría compartir algunos de los beneficios que se ha comprobado que tiene la meditación, y que ejemplifican como ayudan a que vivamos con más luz, es decir, con más claridad:

  • Reduce la presión arterial, regula el ritmo cardíaco, reduce la tensión muscular y los niveles de adrenalina y noradrenalina, todos ellos asociados a estados de ansiedad.
  • Regula el ritmo respiratorio, por lo que se incrementa el nivel de oxígeno que recibe el cerebro y las células. De esta manera, podemos pensar con mayor claridad y mejorar nuestro rendimiento mental.
  • Se incrementa la actividad de la corteza pre-frontal al mismo tiempo que baja la actividad de la amigadla. En otras palabras, nuestras respuestas más primitivas al estrés parecen ser sustituidas por otras más reflexivas y se reduce la ansiedad, el miedo y el estrés.
  • Se activan las áreas del cerebro responsables del procesamiento sensorial, la planificación, la formación de la memoria, el control de las emociones y la regulación de la atención.
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