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“Las palabras son, en mí no tan humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia, capaces tanto de infringir daño como de remediarlo”

Albus Dumbledore.

Desde hace un tiempo, vengo interesándome por la etimología de las palabras, esto es, por el origen y su historia. De hecho, la etimología de la palabra etimología significa “la cualidad de la verdad de una palabra”. Y es que durante estos años, me ha venido sorprendiendo, como hay palabras que usamos a diario, y que esconden una gran sabiduría que a veces ignoramos y, al mismo tiempo, de cómo una palabra puede, como la frase que encabeza este post, acariciar o rasgar el alma de otro ser humano.

Por esta razón, en este post, voy a compartir algunos de los hallazgos que he hecho y que más me han llamado la atención.

  • Inteligencia: El significado etimológico de esta palabra esEl que sabe elegir de entre varias opciones”, haciendo alusión, por un lado, a nuestro libre albedrío y capacidad para elegir y, por otro, a las opciones que, en gran medida, dependerán de nuestro nivel de conocimiento, comprensión y sabiduría. Algo que con aprendizaje, práctica y estudio se puede mejorar y ampliar.

 

“Lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos es el océano” Isaac Newton.

 

  • Emoción: Tanto la palabra emoción como motivación, comparten la misma raíz latina movere, que significa “Moverse hacia, moverse a” es decir, que tanto las emociones como nuestras motivaciones, son las energías que nos empujan a la acción. Como la misma palabra motivación nos dice: Motiv/Motivos ción/Para la acción.

 “Quien quiere encontrará un medio, quien no, una excusa” Proverbio árabe.

  • Recordar: Esta es una de mis palabras preferidas, puesto que como Formador en Inteligencia Emocional, me he dado cuenta de que muchas veces, mi función se asemeja más a la de un recordador, puesto que algunas de las cosas que comparto, son conceptos que la gente ya sabe pero los cuales, bastante a menudo, no les prestan atención o no los ponen en práctica. Recordar etimológicamente significa “Volver a pasar por el corazón”

“Saber y no hacer, es aún no saber” Proverbio Zen.

  • Trabajo: Cuándo descubrí de donde venía esta palabra, comprendí como es que a mucha gente no le gusta para nada trabajar, y es que este término, viene de Tripalium, un instrumento de tortura consistente en tres palos, donde se amarraba a los esclavos para azotarlos. Es por ello, que a mí me gusta más hablar de Profesión, es decir: Profe/convertirte en un profesional sión/de aquello que te apasiona.

 

“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida” Confucio.

  • Rencor: La palabra rencor, viene etimológicamente de Rancere, que significa

“Volverse o estar rancio”, para mí, es muy ilustrativo puesto que cuando sentimos rencor por alguien, es como si de alguna manera, nuestro corazón se volviera un poco rancio.

«Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera» Buda.

  • Coraje: Esta palabra, significa etimológicamente “Poner el corazón por delante”, y para mi es una de las grandes claves si queremos disfrutar de la vida que realmente anhelamos.

 

  1. “El coraje es estar muerto de miedo, y aun así, subirse al caballo” John Wayne.
  2. “Aunque tenga miedo, hágalo igual” Susan Jeffers.
  3. “Deja que tus miedos sean tu consejero, no tu carcelero” Tony Robbins.
  4. «Todo lo que deseas está al otro lado del miedo» Jack Canfield.
  5. “Detrás de tus grandes miedos, se esconden tus grandes sueños” Alejandro Jodorowski.

 

  • Felicidad: La palabra felicidad fue uno de mis grandes hallazgos, y una de las razones por las que llamo a los talleres que hago de Inteligencia Emocional “Jardinería Emocional”. La raíz latina de esta palabra viene de Félix, que significa fértil, fecundo y abundante. Y es así como a mí me gusta ver la naturaleza humana, como que somos jardines fértiles y fecundos y, al mismo tiempo somos los jardineros, esto quiere decir que, aquello que plantamos y cultivamos es lo que crece en nuestro interior.

 

En estos enlaces puedes leer unas reflexiones en sintonía con esta idea:

 


                 “Uno planta su propio jardín y decora su propia alma” Jorge Luis Borges.

“La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha”

Michel de Montaigne.

  • Descubrir: La palabra descubrir, significa desde su etimología “Destapar algo que estaba oculto” y desde mi punto de vista, esto tiene que ver con la gran invitación que nos hace la escuela de la vida y el gran viaje hacia quién verdaderamente somos. Y este viaje tiene, en muchas ocasiones, más que ver con desaprender que con aprender.

 

“La vida tiene una forma muy curiosa para camuflar las respuestas, de tal manera, que sólo se hacen evidentes a aquellos que tienen la motivación para buscarlas” Jim Rohn.

 

  • Educación: La palabra educación viene de Educare, que significa “Cuidar, guiar y acompañar” y Exducere, que significa “Sacar o extraer de dentro a fuera”. Creo que la educación con mayúsculas, es el proceso por el que los maestros acompañan a los alumnos, para que estos descubran por sí mismos cuál su verdadero potencial, y cómo ponerlo al servicio de los demás.

 

“La educación no es llenar un cubo vacío, sino encender un fuego latente” William Butler.

 

  • Éxito: La palabra éxito viene del latín exitus y significa “Salida”, de hecho, en inglés salida se escribe exit. Desde mi manera de entenderlo, hemos distorsionado esta palabra confundiéndola con fama, dinero y reconocimiento, que están muy bien y no tengo nada en contra de ello, lo que sí que creo, es que personas como Messi, Shakira, Picasso y otros tantos, son personas o han sido verdaderamente exitosas, porque han sabido canalizar, extraer y compartir el potencial que tienen o tenían dentro, y ese es para mí, uno de los elementos fundamentales de su éxito.

 

“No te mueras con la música en tu interior” Wayne Dyer.

 

  • Reflexión: La palabra reflexión viene de Re/Volver a y flexión/Doblar, es decir, que su significado etimológico viene a decir algo como “Acción de volver a doblar”. Creo que uno de los mayores frenos para crecer como seres humanos, es que no solemos cuestionarnos nuestras creencias y nuestra manera de pensar, y si bien a nivel físico es innegable e indiscutible la transformación que vamos experimentando con el paso de los años, en algunas personas, su manera de pensar queda prácticamente estática desde su adolescencia.

“Aunque los seres humanos tenemos una capacidad extraordinaria para cambiar de opinión, por alguna extraña razón odiamos hacerlo” Eduard Punset.

  • Humano: La palabra humano lleva la raíz etimológica humus que significa “tierra”, y el sufijo –ano, que significa “perteneciente a”, por lo que humano viene a significar “El que pertenece a la tierra”. Creo que es un mensaje que muchos hemos olvidado, hasta el punto de estar maltratando y destruyendo el maravilloso planeta donde cohabitamos con otros seres vivos.

“La tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra” Jefe Seattle.

  • Jugar: La palabra jugar viene del latín Iocari y significa “Hacer algo con alegría”, con respecto a esto, hace tiempo leí un estudio que decía que cuando somos niños, reímos una media de 400 veces al día y, cuando nos hacemos adultos, esta media se sitúa entre 20 y 50. En los talleres que realizo de Risoterapia, me sorprende como muchas personas adultas, después del taller comparten que llevan incluso años sin reírse de esa manera, y es que para mí, la risa, es un asunto para tomarse muy en serio.

 

En estos enlaces puedes leer más sobre la importancia y los beneficios de la risa:


«No dejamos de jugar porque envejecemosenvejecemos porque dejamos de jugar» George Bernard Shaw.

  • Entusiasmo: La última palabra de esta lista, significa etimológicamente “Inspiración divina o el que lleva a un dios dentro”, creo que la gran crisis que vivimos la mayoría de las personas en las sociedades occidentales u occidentalizadas, es una crisis de brillo en los ojos, una gran desconexión con nuestra propia alma, que nos hace tener vidas superficiales e insípidas. No hay más que echar un vistazo a un grupo de niños pequeños jugando, para ver que, ahí lo raro es que a un niño no le brillen los ojos, cosa que no es tan común en grupos de adultos. Es por eso que como decía arriba, el verdadero éxito es conectar con nuestra alma y buscar maneras de canalizarla para aportar lo mejor de nosotros a los demás.

 

Puedes leer  una reflexión sobre este tema en el siguiente enlace: https://bit.ly/2Mkh7Nt

“No somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana” Pierre Teilhard de Chardin.

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“Las mejores y más bellas cosas en el mundo no se pueden ver ni siquiera tocar, deben ser sentidas con el corazón”

Helen Keller.

En este post, quiero compartir diez vídeos acompañados de diez frases, para trabajar conceptos y aspectos de la Inteligencia Emocional.

 

Este vídeo, es ideal para trabajar el concepto de neuroplasticidad, es decir, la capacidad que tiene nuestro cerebro para cambiar y para aprender.

 

“Dos clases de personas fracasan en la vida. Las que no saben ni quieren aprender, y las que creen que lo saben todo” Warren Buffett.

 


Este anuncio de la marca Dove, trata muy bien el cómo nos vemos y el cómo nos ven los demás, compartiendo una reflexión sobre nuestro autoconcepto y nuestra autoestima y, de qué manera, a menudo somos nuestros peores aliados.

“Ni el peor de tus enemigos, puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos” Buda.


En este vídeo, se puede ver un ejemplo maravilloso de la fuerza y el impacto que tiene nuestra mirada sobre los demás, en concreto, habla del efecto Pigmalión, y de hasta qué punto, nuestras percepciones y expectativas sobre los demás, pueden darles alas y ayudar a sacar lo mejor de cada persona.

“Trata a un ser humano como es, y seguirá siendo como es. Trátalo como puede llegar a ser, y se convertirá en lo que puede llegar a ser”  Goethe.

 


Este anuncio de Ikea, nos recuerda que uno de los mejores tesoros que tenemos y que podemos compartir con los demás, es nuestro tiempo, y habla de saber priorizar y distinguir en nuestra vida lo verdaderamente importante de lo que no lo es.

“El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida” José Luis Sampedro.

 

Este vídeo nos habla de un arte japonés, que consiste en que cuando un jarrón se rompe, lejos de tirarlo, las grietas se rellenan con oro, de esta manera, el jarrón adquiere un incalculable valor y, estas grietas, se convierten en una gran metáfora de resiliencia, y de como todas nuestras heridas pueden ser convertidas en grandes aprendizajes.

 

“Tengo un arcoíris para cada nube” Maya Angelou.

“El estado de tu vida no es más que un reflejo del estado de tu mente”

Wayne Dyer.


En este anuncio, se nos habla de una de las claves y de lo que para mí es tener cinturón negro en Inteligencia Emocional, puesto que, ante un entorno muy ruidoso y estresante, aparece un hombre manteniendo una paz y una calma interior inquebrantable. Muy fácil de decir, pero no tan fácil de aplicar y de conseguir.

“Todos los problemas del mundo tienen su origen en que el ser humano es incapaz de sentarse tranquilo, solo y en silencio en una habitación” Blaise Pascal.

 

Este video, nos habla de lo que se conoce como atención selectiva, y de cómo nuestra percepción de la realidad, está influida y distorsionada en base a aquello que más importancia le damos.

 

“No vemos el mundo como es, sino como somos nosotros” Jiddu Krishnamurti.

 

 

Este pequeño cortometraje, nos plantea una reflexión interesante sobre la impaciencia, y la importancia de cultivar la compasión y la paz interior.

 

“La recompensa de la paciencia, es tener más paciencia” San Agustín.

 


Este vídeo es uno de mis preferidos, habla de conceptos como la zona de confort y, de cómo el miedo, es a menudo uno de los mayores frenos para vivir la vida que deseamos.

“Deja que tus miedos sean tu consejero, no tu carcelero” Tony Robbins.

 


Este último vídeo, es para mí el más potente de esta lista. Habla de la historia de Cristian, y nos muestra hasta qué punto, nuestras creencias sobre la realidad influyen y determinan los resultados que obtenemos en la vida.

“Tanto si crees que puedes como si crees que no, en ambos casos estarás en lo cierto” Henry Ford.

 

 

 

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“Por supuesto, la motivación no es permanente. Pero tampoco lo es el baño; es algo que debe hacer de forma regular”

Zig Ziglar.

Hace un tiempo descubrí a una investigadora, Amy Cuddy, experta en comunicación y lenguaje no verbal, quien, entre otras cosas, empezó a preguntarse cómo es que personas invidentes de nacimiento, cuando terminaban una carrera en primera posición, lo celebraban con la conocida postura de la victoria, es decir, con los brazos extendidos hacia arriba en forma de V. ¿Cómo podía ser que estas personas imitaran la misma postura que los demás atletas, si nunca la habían visto?

Estas y otras preguntas, han llevado a Amy a estudiar en profundidad la universalidad del lenguaje gestual y de qué manera este, está ligado y relacionado con nuestras emociones. Por ejemplo, uno de los descubrimientos que ha hecho, es el de que cambiando nuestra postura, podemos cambiar la química de nuestro cuerpo y, por lo tanto, la emociones, de manera que simplemente cambiando nuestra corporalidad a lo que ella llama, posturas de poder o expansivas, podemos bajar los niveles de cortisol “la llamada hormona del estrés” y sentirnos más confiados y seguros.

Dos de estas posturas, son las que ella llama la postura del ganador y la postura de wonder woman, que puedes ver en las siguientes imágenes:

  1. Postura del Ganador.

  1. Postura Wonder Woman.


Para mí, fue un hallazgo sorprendente el hecho de descubrir que, cambiando nuestra postura durante varios minutos, la química de nuestro cuerpo y, por lo tanto las emociones,  también pueden cambiar.

De hecho, podemos ver que tanto nuestro bienestar como nuestro malestar emocional, tienen un componente químico relacionado.

Se ha estudiado que:

  • La ansiedad está relacionada con niveles bajos de dopamina.
  • La depresión con niveles bajos de dopamina y serotonina.
  • El estrés con niveles altos de cortisol.
  • El miedo y la ira con niveles altos de adrenalina y noradrenalina.
  • La felicidad con altos niveles de dopamina, serotonina y endorfinas.
  • El amor con altos niveles de dopamina, serotonina y oxitocina.

 “Sé consciente de que en este momento estás creando. Estás creando tu próximo momento basado en lo que sientes y piensas. Eso es lo que es real”

Doc Childre.

Así que, podemos decir, que existe una química del bienestar formada por la serotonina, la dopamina, las endorfinas y la oxitocina.

  • La Serotonina, es una sustancia que influye notablemente en nuestro estado de ánimo y se libera tras realizar actividad física o ejercicio. Su incremento es responsable de una sensación de calma que nos aleja de estados depresivos, y nos permite conciliar mejor el sueño, calma la ansiedad y alivia la depresión. Algunas maneras de producirla son el hacer ejercicio, la meditación y la relajación, y el contacto con la naturaleza.

 

  • La Dopamina nos permite experimentar placer tras la actividad física y tras conseguir un logro o una meta. Podemos cultivarla con ejercicio y aprendiendo a establecer metas, alcanzándolas y celebrándolas.

 

  • Las Endorfinas son un opiáceo natural que nos produce una sensación de bienestar y alegría, y nos ayuda a calmar dolores. También ayuda a reducir la ansiedad y el estrés. Su liberación está relacionada con el movimiento y el ejercicio, y una de las aliadas más potentes para su producción es la risa.

 

  • La Oxitocina es comúnmente conocida como la hormona del amor, y está relacionada con el contacto físico y los vínculos entre seres humanos. Una manera de producirla es lo que Elsa Punset llama “Los abrazos de seis segundos”, pero también todo lo que tenga que ver con contacto directo como besos, caricias, masajes y por supuesto, hacer el amor.

 

Si quieres  conocer más actividades que te ayuden a generar toda esta química del bienestar, puedes verlas en el artículo “12 Actividades Emocionalmente Inteligentes” en el siguiente encale: http://raulravelo.com/12-actividades-emocionalmente-inteligentes/

 

 

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 “La felicidad no se puede poseer, ganar o consumir. La felicidad es la experiencia espiritual de vivir cada minuto con amor, gracia y gratitud”

Denis Waitley.


Desde que empecé interesándome por el mundo del desarrollo personal y la Inteligencia Emocional, siempre me ha obsesionado buscar cosas sencillas de aprender, efectivas en sus resultados y sobretodo prácticas. Por esta razón, cuando encuentro recursos o actividades que cumplen con estos tres requisitos, me encanta compartirlas para que, aquellas personas que lo deseen, puedan introducirlas en sus rutinas diarias y poder disfrutar así, de un mayor bienestar psicológico y emocional.

Las 12 actividades de este post, son propuestas extraídas del libro “La ciencia de la Felicidad” de Sonja Lyubomirsky quien, basándose en la información extraída de sus estudios e investigaciones durante más de 30 años sobre el tema, nos invita a introducirlas en nuestra vida para entrenar y cultivar nuestro bienestar.

  1. Expresar gratitud. Una frase que forma parte del refranero popular es la de “Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde,” y parece ser que esconde mucha sabiduría. A menudo, solemos enfocarnos en lo que nos gustaría tener y no tenemos, lo que creemos que nos hace falta o necesitamos, hasta el punto, de olvidarnos, obviar y dar por hecho lo que si tenemos. Una de las actividades y los hábitos más poderosos para mejorar nuestras vidas, tiene que ver con recordar y aprender a agradecer y disfrutar lo que si tenemos. Es por ello que, el primer ejercicio tiene que ver con regalarnos una vez a la semana (El domingo puede ser una buena opción para los que “empiezan su semana los lunes”) un espacio para escribir un diario de gratitud, donde recoger todas las cosas, experiencias o situaciones que nos hayan pasado durante la semana, por las cuales nos sintamos agradecidos.

 

  1. Cultivar el optimismo. Esta actividad tiene que ver con entrenar el hábito de identificar nuestros pensamientos más destructivos y negativos, y aprender a cuestionarlos y sacarles la parte positiva. Algunas preguntas que nos pueden ayudar en este proceso son las siguientes:
  • ¿Existe alguna manera más positiva de contarme esta historia?
  • ¿Cuál sería la versión positiva de este pensamiento?
  • ¿Cómo me hace sentir pensar de esta manera? y ¿Cómo tendría que pensar para sentirme de la manera que quiero?
  • ¿Qué pensamientos me vendría bien tener en este momento?
  • ¿Tengo la absoluta certeza de que lo que me cuento es realmente cierto? ¿Existe la posibilidad de que haya algo que no esté teniendo en cuenta?

 

  1. Evitar pensar demasiado. Hay un dicho budista que dice que “Nuestra mente es como un mono en celo saltando de rama en rama” y es que, si no sabemos gestionarla, nuestra mente puede entrar en bucles de preocupación infinitos dejándonos inmersos en el estrés y la ansiedad. Es por ello, que entrenar estrategias para “Salir del bucle” pueden ayudarnos. Dos hábitos que podemos poner en práctica son:

 

  • Saber tomar perspectiva, puesto que a veces nos implicamos tan emocionalmente en algún asunto que nuestra visión se ve limitada al problema y, paradójicamente, esto nos aleja muchas veces de buscar una solución creativa. Unas preguntas que pueden ayudarnos a ampliar el foco son: ¿Importará esto dentro de cinco años? ¿Importará este asunto en mi lecho de muerte?
  • Otra estrategia es la de enfocarse exclusivamente en lo que depende de uno y pasar de la preocupación a la acción responsable. ¿Qué depende de mí? ¿Qué puedo hacer yo? y ponernos manos a la obra.

 

  1. Practicar la amabilidad. Buscar la manera de realizar una acción altruista y amable todos los días por otras personas, es una de las vías más poderosas para experimentar felicidad y plenitud, y esto, puede hacerse con pequeñas acciones como ceder tu sitio en el autobús, ayudar a alguien a llevar la compra, dejar pasar a alguien antes mientras haces la cola en el banco, ofrecer un cumplido afectuoso y sincero, y un largo etcétera.
  1. Cuidar las relaciones sociales. Las relaciones con los demás son una de las mayores fuentes de felicidad y, paradójicamente, también de conflicto en los seres humanos. Somos seres sociales y estamos programados biológicamente para ello. Una de las claves para cultivar este aspecto, es la de dedicar tiempo de calidad para compartir con las personas importantes para nosotros, y otra, el mostrar afecto. Cómo dice Elsa Punset, necesitamos el Amor como el aire que respiramos, así que regálate poner en tu agenda prioridad para quedar y mostrarles tu amor a las personas importantes de tu vida.

 

  1. Desarrollar estrategias de afrontamiento. Si bien es verdad que la mayoría de estas actividades están planteadas para cultivar nuestras emociones positivas, también es muy importante aprender a gestionar y canalizar nuestras emociones negativas, para ello, una herramienta muy poderosa, es la escritura terapéutica, de manera que en momentos de tristeza, enfado, rencor, etc. Podemos soltar todo lo que pensamos y sentimos en un papel. También podemos utilizar otras formas como pueden ser la pintura u otros tipos de expresión artística.

 

“La felicidad no es una estación de llegada, sino un modo de viajar”
M. 
Runbeck.

  1. Aprender a perdonar. Si tuviera que elegir una actividad en cuanto a la profundidad e impacto en esta lista, esta sería sin duda la de practicar el perdón, una acción tremendamente valiente y a la vez liberadora. De hecho, me parece tan importante, que hace unos meses le dedique un artículo completo con un ejercicio para aplicar incluido. Puedes consultarlo en este enlace: http://raulravelo.com/im-sorry/
  1. Fluir más. El termino Fluir, estado de flujo o flow, es una palabra acuñada por uno de los mayores representantes de la psicología positiva, Mihaly Czsisnetmihaly, para definir esos momentos en los que estamos tan concentrados con alguna actividad, que tenemos la sensación de que el tiempo desaparece. En el siguiente artículo, puedes saber más sobre este tipo de experiencias, y algunos tips para aplicarlos en tu vida diaria: http://raulravelo.com/en-modo-flow/
  1. Saborear las alegrías de la vida. Otro de los retos que tenemos que tener en cuenta si queremos cultivar nuestra inteligencia emocional, es que las emociones negativas se agarran a nuestro cerebro como si tuvieran pegamento, y las positivas, resbalan como si tuvieran aceite. Este hecho tiene que ver con que nuestro cerebro está diseñado para la supervivencia y no para la felicidad. Una estrategia que nos puede ayudar con esta situación, es la de crear un álbum o una caja, donde podamos ir guardando pequeños símbolos, imágenes, textos escritos y objetos, que estén relacionados con experiencias positivas que vayamos viviendo y, de vez en cuando, regalarnos una sesión de recordatorio, para ampliar y reforzar todos esos anclajes positivos en nuestro cerebro.
  1. Comprometernos con nuestros objetivos. Una de las palancas que funcionan en los seres humanos como gasolina emocional, es la de tener retos, objetivos y sueños que den sentido a nuestra vida y, una manera de afinar esta palanca emocional, es la que nos proponen los coaches, es decir, la de plantearnos objetivos inteligentes “SMART”, y diseñar un plan de acción que desglose este objetivo en otros más pequeños, con sus correspondientes acciones y pasos a seguir. Te dejo el esquema del acrónimo SMART que aprendí hace unos años de un coach para establecer objetivos poderosos.

 

Objetivos Inteligentes:

 

  • eSpecífico (Que sea concreto)
  • Medible (Que pueda medir si lo he conseguido o no)
  • Alucinante (Que me flipe)
  • Realista (Que haya posibilidades de poder conseguirlo)
  • Temporalizable (Con la fecha en la que me gustaría tenerlo cumplido)

 

Para ayudarte a la hora de ponerte objetivos, puedes consultar este artículo donde te dejo un ejercicio para buscar palancas emocionales: http://raulravelo.com/la-muerte-es-un-gran-despertador/

  1. Ocuparte de tu alma. Si bien los seres humanos tenemos cuatro dimensiones, la física, mental, emocional y espiritual, muchos de nosotros olvidamos cultivar y prestarle atención a esta última. La dimensión espiritual, tiene que ver con buscarle un sentido a nuestra vida, practicar la introspección y el silencio, y preguntarnos y plantearnos, ¿cuál es el legado o contribución que quiero dejar en este planeta? Para ello, una práctica beneficiosa, es regalarnos 15 minutos al día para estar solos sin ningún estímulo y, aprender a conectar con nuestro interior para reflexionar sobre estas cuestiones. Como decía Séneca, “Para saber lo que verdaderamente necesitamos, hemos de preguntárselo al silencio”
  1. Ocuparte de tu cuerpo. Ya lo resumían muy bien los griegos con el famoso “Mens sana in corpore sano” y, si bien es fundamental dedicarle espacio a la introspección y al alma, no es menos importante ocuparnos de cuidar y nutrir nuestro cuerpo, para ello, básicamente tenemos que atender tres cuestiones fundamentales, alimentación, descanso y ejercicio. En cuanto a esta última, lo recomendable es introducir una rutina de unos treinta minutos diarios de actividad física, puedes comenzar con largos paseos, correr, patinar o ir en bici, pero lo importante es que vayas buscando rutinas que trabajen todas las áreas y músculos sin dejar ninguno de lado.
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“Si crees que la educación es cara, prueba con la ignorancia”

 

 Derek Bok.

 

Siempre me gusta tener un libro cerca, y creo que leer, es una de las mejores inversiones que podemos hacer con nuestro tiempo y energía. Realmente y desde mi experiencia, un buen libro, no sólo leído, sino aplicado, sobre todo aplicado, tiene un potencial increíble para la transformación de nuestra vida en todos los sentidos.

 

Aprovechando que estamos a punto de entrar en el mes de vacaciones por excelencia, en este post, quiero compartir contigo mis diez libros preferidos sobre desarrollo personal e inteligencia emocional, por si todavía no los has disfrutado y quieres regalarte unas vacaciones inteligentes.

 

  1. Inteligencia Emocional. Daniel Goleman.

 

Aunque tengo que confesarte que de todos los libros de esta lista, quizás este sea para mí el menos inspirador, también tengo que decir que le debemos a este libro y a su autor, Daniel Goleman, que el término Inteligencia Emocional se haya popularizado tanto y que haya entrado con fuerza en la sociedad, por lo que este libro, es para mí uno de los textos básicos para comenzar a entender mejor nuestro cerebro, las emociones y el concepto de Inteligencia Emocional.

 

  1. La Auténtica Felicidad. Martin Seligman.

 

Este libro habla sobre el surgimiento de la psicología positiva, una rama de la psicología que pone el foco en las fortalezas humanas, el bienestar y la plenitud, y plantea caminos y estrategias para conseguir una vida más feliz y con sentido. En él se resumen los hallazgos y las conclusiones de diferentes estudios e investigaciones, y nos plantea desde una mirada optimista, como podemos sacar el máximo partido a la vida.

 

  1. El Libro de las Pequeñas Revoluciones. Elsa Punset.

 

Si bien en esta lista sólo aparece un libro de Elsa Punset, es verdad que podría crear una lista con todos sus libros. Elsa me parece una grandísima comunicadora tanto a nivel oral como escrito, y tanto su sencillez como su manera de ir al grano es algo que como lector agradezco inmensamente. En este libro en particular, Elsa nos ofrece 250 ejercicios prácticos para cultivar y entrenar nuestra Inteligencia Emocional, por lo que si lo que buscas es algo práctico de verdad, esta es sin duda una de las opciones.

  1. Emociones Tóxicas. Bernardo Stamateas.

 

Bernardo Stamateas, es un psicólogo y prolifero escritor Argentino con 17 títulos publicados. En este libro, pone el foco en emociones perturbadoras como la envidia, la culpa o la frustración, y nos ofrece una vía de entendimiento y estrategias para saber gestionarlas mejor, y que no se conviertan en emociones tóxicas.

  1. La Ciencia de la Felicidad. Sonja Lyubomirsky.

 

Sonja es quizás una de las personas que más años lleva estudiando en profundidad el tema de la felicidad. Profesora en una Universidad de California y reconocida conferenciante, en este libro, nos ofrece una síntesis de todos sus estudios y conclusiones, así como una serie de actividades para entrenar y mejorar nuestro bienestar psicológico y emocional. Una perspectiva científica de la felicidad y uno de mis libros de cabecera.

 

 

“Hay dos clases de personas que fracasan en la vida, las que no saben ni quieren aprender, y las que creen que lo saben todo”

 

 Warren Buffett.

 

  1. Una llamada al Amor. Anthony de Mello.

 

Si tuviera que llevarme un libro a una isla desierta, este sería sin duda mi primera opción. Un libro escrito por Anthony de Mello, un místico contemporáneo, que nos regala toneladas de sabiduría y nos recuerda que en la vida todo tiene que ver con el Amor. Un libro que calificaría como de Inteligencia Espiritual, y que nos comparte reflexiones y mensajes como que el miedo a la muerte, paradójicamente y en muchas ocasiones, nos impide vivir de verdad.

 

  1. Taller de Amor. Raimón Samsó.

 

Este libro nos hace una sencilla pero a la vez interesante invitación, la de vivir desde el miedo o vivir desde el amor. Un texto lleno de sabiduría donde se expone muy bajado a la tierra y para todos los públicos, las enseñanzas de Un Curso de Milagros desde la visión de su autor, que no te dejará indiferente.

 

  1. El Sinsentido Común. Borja Vilaseca.

 

El Sinsentido común, es un ensayo filosófico escrito desde y con el alma, con el objetivo de tocar la tuya. Un libro que nos invita a despertar el pensamiento crítico y que nos recuerda cuales son las grandes preguntas a las que estamos invitados a contestar en la vida ¿Quiénes somos? y ¿Para qué estamos aquí?

 

  1. Vivir con Abundancia. Sergio Fernández.

 

Sergio Fernández, en este libro, explica de manera muy  amena y práctica, las leyes que rigen la vida y la forma de ponerlas en marcha, para fluir más y aprender a conseguir el estilo de vida que deseamos.  Con un enfoque muy sencillo y al grano, nos ofrece multitud de claves para poner en acción y materializar resultados.

  1. La Brújula Interior. Álex Rovira.

 

Álex Rovira, es uno de los conferenciantes de referencia en temas de desarrollo personal y excelente comunicador y escritor. En este libro, sintetiza y comparte reflexiones y aprendizajes fruto de su propio camino de autoconocimiento, y nos regala grandes mensajes para conectar con nuestra propia brújula interior.

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“Nuestro propósito en la vida es aprender a ser felices por nosotros mismos, amar y servir a los demás”

Gerardo Schmedling.

En este post, voy a hablar de lo que para mí ha sido una de las grandes contribuciones en las últimas décadas en el campo de las ciencias humanas, en concreto, me refiero al nacimiento y la consolidación de la Psicología Positiva, y cuales han sido algunos de sus hallazgos más interesantes.

La Psicología Positiva, nace en la década de los años noventa, de la mano de grandes psicólogos e investigadores como son, entre otros, Martin Seligman, director del departamento de psicología de la Universidad de Pensilvania, y director de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) durante años, y Mihaly Csikszentmihalyi, profesor de la universidad de Claremont en California, quien también ocupó el puesto de director del departamento de psicología de la Universidad de Chicago.

También hay que destacar como figuras representativas e importantes de esta rama de la psicología, por las grandes contribuciones que han hecho, a Sonja Lyubomirsky,  profesora del departamento de psicología de la Universidad de California, y a Bárbara Fredrickson, profesora de psicología en la Universidad de Carolina del Norte.

Para saber mejor qué es y cómo surge la psicología positiva, hay que entender que el nacimiento y enfoque de la psicología tradicional, ha sido el de estudiar la patología, la enfermedad y el sufrimiento de los seres humanos, de manera que gracias a ello, se ha consolidado toda una ciencia de ayuda a las personas con problemas y trastornos mentales, se ha creado toda una taxonomía como es el DSM (El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), y también se han creado multitud de tratamientos y medicamentos para aliviar y en muchos casos, curar algunas de estas patologías. Tal y como dice Seligman, el gran valor de la psicología durante esta etapa ha sido el de ayudar a las personas infelices a ser menos infelices.

No obstante, Seligman y su equipo se cuestionaron, si la psicología tiene un papel fundamental en la ayuda a los seres humanos, y en el estudio de la psique y el comportamiento, como es que se ha obviado y dejado de lado el estudio de las personas más felices y que más éxito y satisfacción obtienen en la vida, de manera que podamos investigar, y ver si hay algo valioso que se pueda extraer, para no sólo ayudar a las personas a ser menos infelices y sufrir menos, sino también a ser más felices, vivir una vida más plena y con sentido, y descubrir qué es lo que hace que la vida valga realmente la pena. Es entonces, cuando esta nueva rama de la psicología nace, como la ciencia del estudio del bienestar psicológico, con tres objetivos fundamentales:

  1. Encargarse del estudio y la investigación de las fortalezas humanas y de cómo construirlas y fomentarlas.
  2. Estudiar y aprender qué es lo que hace felices a las personas.
  3. Desarrollar intervenciones prácticas para su aplicación.

 “No es lo que obtenemos, sino lo que contribuimos, lo que da significado a nuestra vida”

Tony Robbins.

Uno de los hallazgos más destacables de esta ciencia, es el de que básicamente hay tres maneras o tipos de vida felices, las cuales no son excluyentes entre sí, es decir, podemos disfrutar y vivir las tres. Por otro lado,  la suma de estos tipos de vida feliz, generan más satisfacción que cada uno por separado.

Otra cuestión a destacar es que, estos tipos de vida feliz, son diferentes en cuanto al nivel de satisfacción que nos generan, de manera que a continuación, las enumerare de menor a mayor grado de profundidad.

 El primer tipo de vida feliz, es la vida orientada a los placeres y a la experimentación de emociones positivas. Es un tipo de vida que nos lleva a realizar actividades y vivir experiencias que nos permitan sentir emociones placenteras. Este tipo de vida conlleva un reto y una dificultad. Este reto, se debe a lo que se conoce como la adaptación hedonista.

La adaptación hedonista, viene a significar que nuestro cerebro tiene la capacidad para habituarse y acostumbrarse rápido a una nueva situación, como por ejemplo, cuando celebramos algún tipo de éxito que hemos conseguido y, en cuestión de horas, días o meses, esa sensación tan placentera va bajando, puesto que nos habituamos a ese nuevo logro. Esta es una de las explicaciones por la que no podemos estar siempre contentos o siempre tristes, y nos plantea que la vida es algo más que placer y emociones positivas, puesto que si no aprendemos a gestionarlo, nos convertirnos en meros esclavos del placer.

Tal y como dice Seligman, este tipo de vida, vendría a ser como la guinda del pastel, y las capas más profundas, vendrían a ser los siguientes dos tipos.

El segundo tipo de vida feliz, es lo que se conoce como la experiencia de flujo o flow, y es un tipo de sensación que experimentamos cuando ponemos en práctica nuestros talentos, fortalezas y habilidades en una actividad,  de manera que el nivel de concentración es tan alto, que nos fundimos con lo que estamos haciendo y nos sentimos uno con la experiencia, y también sentimos que el tiempo parece detenerse.

Puedes conocer más sobre la experiencia de flujo o Flow y cómo ponerla en práctica en este artículo: http://raulravelo.com/en-modo-flow/

El tercer tipo de vida feliz, es lo que se conoce como la vida significativa, y tiene que ver con estar involucrado en algo que sea más grande que nosotros mismos. Este tipo de vida tiene que ver con el servicio y la contribución, y está relacionado con la participación activa en experiencias, proyectos o actividades que tocan y mejoran la vida de los demás. Un ejercicio muy interesante que Martin Seligman lleva años realizando, es el de pedirle a sus alumnos que, durante una semana, realicen algo entretenido para ellos mismos y una acción altruista que beneficie a otros cada día. Los resultados de este ejercicio son que, cuando hacemos algo por los demás, la sensación de bienestar es mucho más profunda y duradera, de hecho, de los tres tipos de vida feliz, Seligman apunta a que esta es la que mayor satisfacción nos aporta.

Pero como ya apuntábamos más arriba, no se trata de elegir de entre una u otra cuando realmente podemos disfrutar de las tres, y cultivarlas cada día en nuestra vida, para poder vivir con más bienestar, plenitud y significado.

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 “El cine es un espejo pintado”

Ettore Scola.

En este post quiero compartir contigo, las cinco películas sobre desarrollo personal e inteligencia emocional que me parecen imprescindibles, y que nos regalan mensajes muy potentes.

La primera de ellas, es para mí uno de los grandes clásicos del desarrollo personal,  El Guerrero Pacífico. Esta película trata de un joven que, aunque aparentemente lo tiene todo, vive con la ilusión de cumplir un sueño futuro, hasta el punto de no atender y valorar el momento presente. Tras un accidente de moto, su vida da un giro radical con el que poco a poco, comenzará un viaje espiritual con la ayuda de “Sócrates,” un sabio que le ayudará a recordar y descubrir el valor de la vida.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=3qpf_rGMVWk

La segunda película se titula En busca de la felicidad, una historia inspirada en un hecho real y protagonizada por Will Smith. Este film narra la vida de Chris Gadner, una persona con espíritu emprendedor al cuál una mala inversión y una cadena de infortunios, lo deja viviendo en la calle con su hijo. Gadner, en su empeño por mejorar su vida y la de su pequeño, no se da por vencido y, aunque vive momentos muy duros, al final consigue, con mucha  esperanza, determinación y optimismo, salir de la situación y mejorar su vida.  

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=7Tm7i563eMoç

“Los auténticos actores son esa raza indomable que interpreta los anhelos y fantasmas del inconsciente colectivo”

Ana Diosdado.

La tercera película es Cadena de favores, que narra la historia de un niño, Trevor, quien motivado por un trabajo de clase, en el que el reto es hacer un proyecto que ayude a cambiar el mundo,  crea un sistema de ayuda en el que una persona se compromete a ayudar a tres, con la única condición, de que cada una de esas personas, se comprometa a ayudar a otras tres, expandiendo así una cadena de favores para que siga en movimiento de manera exponencial, y llegar de esa manera cada vez a más gente. Una película que explica de una manera muy gráfica, como pequeñas acciones pueden transformar y tocar la vida de muchos seres humanos.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=8Jx9vHXRDOc

La cuarta película de titula  Ahora o nunca, y trata de como la vida, a través de una enfermedad terminal, une en un hospital a Edward Cole (Jack Nicholson) un engreído millonario y a Carter Chambers (Morgan Freeman) un modesto mecánico.  A medida  que avanza la historia, ambos irán cambiando sus perspectivas de la vida, y terminarán embarcándose en una aventura, para cumplir con una lista de las cosas que a cada uno le gustaría hacer antes de morir. Una película conmovedora sobre cómo la muerte nos recuerda todo el valor y el significado de la vida.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=V_MME1YrhHU

La quinta película se titula Del revés. Un film de animación de los estudios pixar, y que nos habla de las emociones básicas como la alegría, el miedo, el asco, la tristeza y la ira. Una película maravillosa y divertida para aprender más sobre cómo funciona nuestro cerebro y cómo nos afectan las emociones y que nos recuerda que, las emociones son “La Salsa de la vida.”

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=ZOWV9F7LnIQ

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«Tus creencias no están hechas de realidades. Es tu realidad la que está hecha de creencias»
Richard Bandler.

En el post de hoy, me gustaría hablar sobre “anclas” y cómo podemos crear una de manera consciente, para poder disponer de un recurso de utilidad en momentos de bloqueo, frustración, ansiedad, etc.

El origen de los anclajes, se lo debemos al psicólogo ruso Iván Pavlov, quien, investigando los procesos digestivos de los perros y su salivación ante la comida, se dio cuenta de que un perro salivaba incluso antes de que le pusieran el alimento, e incluso hasta con tan sólo escuchar el sonido de los pasos de las personas encargadas de su cuidado. Después de observar esto, Pavlov decidió investigar con varios estímulos para ver qué es lo que provocaba dicha reacción, y uso diferentes recursos como campanillas, metrónomos, etc.

Para ello, mientras el perro comía, hacía sonar una campanilla y, tras repetirlo varias veces, se dio cuenta de que este salivaba sólo con el sonido, aunque la comida no estuviera presente. El hecho de haber repetido ese estímulo “Sonar la Campanilla” mientras se le daba la comida al perro, creó una asociación entre ambos estímulos, consolidando de esta manera, una relación entre el sonido de la campanilla con la comida misma. En psicología, a esta asociación  se la conoce como reflejo condicionado.

En el campo de la Programación Neuro Lingüística o PNL, (Puedes leer qué es y para qué sirve la PNL en este otro artículo:  http://raulravelo.com/que-es-y-para-que-sirve-la-pnl/ ) se le conoce a este proceso, es decir, el asociar una respuesta interna con algún detonador del entorno o mental, un anclaje y, un ancla, vendría a ser el estímulo específico que dispara un estado emocional concreto, que puede ser visual, en forma de imágenes, auditivo, en forma de sonidos, o cinestésico, ya sea a través de un estímulo táctil, olfativo, gustativo o una sensación.

De esta manera, podemos decir que un ancla sirve para ayudarnos a situarnos en un estado emocional, o acceder a un recurso interno en un momento determinado y, de hecho, ya hay muchos anclas inconscientes que están funcionando en nosotros, como cuando olemos un determinado perfume y nos viene inmediatamente la imagen de una persona, o cuando escuchamos una canción, y de repente sentimos una emoción que está asociada a la experiencia o experiencias vividas con esa canción.

La palabra ancla como metáfora, significa, como el ancla de un barco, un punto estable para mantenernos en un lugar determinado, de manera que nos sirve como punto de referencia para situarnos en un determinado estado utilizando un estímulo que puede ser, como ya apuntábamos arriba, visual, auditivo o cenestésico.

A continuación, veremos en seis pasos, una manera de aprender a crear nuestros propios autoanclas para poder así, acceder a estados emocionales o recursos internos de manera consciente.  

“Nuestros pensamientos son como semillas. Si plantas semillas podridas, no esperes recoger manzanas deliciosas”

Bill Meyer.

Paso 1.  Identifica el estado emocional que deseas obtener: confianza, tranquilidad, seguridad, entusiasmo, etc. Este paso es crucial ya que necesitas definir específicamente cómo quieres sentirte. Para ello, recuerda un momento particular de tu vida en el que te hayas sentido de la forma que deseas. Es muy importante que recorras tu pasado y evoques en tu mente los momentos en los que hayas experimentado el estado que necesitas y elijas entre ellos el más poderoso.

Paso 2. Revive la experiencia, asociándote plenamente desde tu punto de vista, es decir, reviviendo la experiencia en primera persona, viendo a través de tus propios ojos, escuchando a través de tus oídos, y sintiendo las sensaciones en tu cuerpo. Toma conciencia y haz un inventario de ¿Dónde estás? ¿Qué haces? ¿Qué ves? ¿Qué oyes? ¿Qué sientes? Y haz un repaso de cada submodalidad, ya sea visual, auditiva o cinestésico, por ejemplo, que tipos de imágenes ves, su tamaño, color, brillo, si tienen movimiento o son estáticas, si las ves cerca o lejos, nítidas o borrosas. Lo mismo para los sonidos, si escuchas palabras o qué tipo de sonidos, volumen, tono, si son agudos o graves, si los escuchas de cerca o de lejos, si su ritmo es rápido o lento. Y lo mismo para las sensaciones, qué sientes y dónde lo sientes, si hueles o saboreas algo y, cuando hayas acabado tu inventario, deja de pensar en la experiencia y sacude el estado pensando para ello en tu fecha de nacimiento del revés.

Paso 3. Ahora, selecciona un autoancla única, en este caso, te invito a usar un ancla cinestésica, es decir, alguna parte del cuerpo. Para ello, identifica algún lugar en la parte superior de tu cuerpo que sea fácil para ti tocar pero que no sea tocada habitualmente durante las interacciones diarias. Este aspecto es muy importante puesto que la unicidad del estímulo, hace que las anclas sean mejores y duren más.  

Paso 4. Vuelve a re acceder a la experiencia y, cuando sientas que el estado está a punto de alcanzar su intensidad máxima, toca o aprieta la parte de tu cuerpo que hayas escogido, y ajusta la presión a la intensidad del sentimiento del estado recurso. Cuando lo hayas hecho durante unos segundos, deja de pensar en la experiencia y sacude el estado (repite tu DNI del revés) Es muy importante que asocies el estímulo del ancla justo antes de la máxima intensidad del estado o la sensación.

Paso 5. Repite el paso 4 varias veces, cada vez mejorando tu experiencia del estado, como por ejemplo, amplificando cada submodalidad, es decir,  haciendo más grandes y más coloridas las imágenes, jugando con el ritmo y la velocidad de los sonidos, haciendo más intensa las sensaciones cinestésicas, etc.

Paso 6. Comprueba el ancla pensando en otra cosa totalmente diferente y luego simplemente aprentando la zona de tu autoancla. La experiencia asociada de tu estado recurso debería emerger de forma espontánea sin ningún esfuerzo consciente. Si no es así, continúa repitiendo los pasos 4 y 5 hasta que puedas acceder con facilidad  a tu estado recurso.

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“Las personas no son diferentes de las flores. Si riegas una flor, ésta florece. Si tratas con amabilidad a una persona, ésta florece”

Richard Branson.

El post de hoy, va dirigido especialmente para todos aquellos formadores y dinamizadores de grupos que, tal vez, como yo, siempre andan buscando nuevos recursos, nuevas actividades, nuevas maneras de hacer y llegar,  para crear el mejor ambiente y clima posible, que facilite un aprendizaje de calidad. Y es que desde mi manera de entenderlo, ser formador es una gran responsabilidad, que nos invita a un compromiso con nuestro propio proceso de aprendizaje. Como dice esa famosa cita de John Cotton “Quien se atreva a enseñar, nunca debe dejar de aprender”

Por otro lado, en el libro “Neuroeducación” del Doctor y Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Francisco Mora, se habla de la importancia de las emociones y del clima que favorece un mejor proceso de enseñanza/aprendizaje, destacando que es muy importante para que se generen entornos de confianza y seguridad, la curiosidad, la sorpresa y la alegría. A mí me gusta usar mucho la metáfora de las flores, puesto que estas se abren por el día y se cierran por la noche, de la misma manera que en climas positivos donde predominan esos estados, las personas se abren más y mejor al aprendizaje y, de lo contrario, en entornos donde predomina la desconfianza, el miedo y la ira, las personas se cierran.

Otro aspecto a destacar, es que, a nuestro cerebro le encanta la novedad y la aburre la monotonía, por lo que poner el foco en que cada formación sea dinámica, y que la sensación sea en todo momento de frescura, es algo que también nos ayudará a tener mayor calidad en nuestros cursos y clases.

Así que, es por ello, que a continuación te dejo con 5 actividades prácticas para dinamizar  tus formaciones, que ponen el foco en las personas, y en favorecer un clima emocional óptimo.

“El mayor obstáculo para aprender algo, es la creencia de que ya lo sabes”

Proverbio Zen.

  1. La primera actividad se llama “Conoce a alguien que…” y básicamente, consiste en un juego de preguntas. Para realizarlo, se le dará a cada persona una lista con una tabla donde aparecerán en una columna diferentes preguntas y, en otra columna, un espacio en blanco donde se tendrán que apuntar nombres. Hay que tener en cuenta, el hecho de adaptar las preguntas al grupo con el que estamos, por ejemplo, en un grupo de jóvenes puede haber varias cosas relacionadas con la música, videojuegos, tatuajes… y también el número de preguntas de la lista, que dependerá del tamaño del grupo.

Para realizar el juego, se dará la consigna de que cada persona, tiene que levantarse e ir preguntándole a los demás, con el objetivo de conseguir llenar la lista de nombres, es decir, usando el ejemplo de lista que aparece más abajo, hay que buscar a alguien que tenga mascota y, una vez lo encuentre, preguntarle el nombre y añadirlo a la columna correspondiente. Otra consigna a tener en cuenta, es la de que no vale repetir nombres  (A no ser que el grupo sea muy pequeño) porque de entre los objetivos de este juego, están el que se aprendan los nombres unos de otros, y el de que interactúen con las máximas personas posibles, así que una vez he puesto que he encontrado  a alguien que tiene mascota y se llama Nuria, ya no podré poner a Nuria en ninguna otra categoría.

Ejemplo de listado: Conoce a alguien que…

Preguntas.

Nombre.

Tenga mascota.

 

Practique Running.

 

Sepa cocinar una paella.

 

Tenga dos hermanas.

 

Haya viajado a Italia.

 

Hable más de dos idiomas.

 

 

Este juego es ideal para utilizarlo como dinámica de presentación en un grupo nuevo, aunque, también puede ser muy interesante hacerla en grupos donde aparentemente se conocen desde hace tiempo. En mi caso, la he realizado en empresas donde la gente se conocía desde hacía varios años, pero la información y el feedback ha sido muy interesante y potente, porque pueden salir cosas de los demás que desconocían.

  1. Globos al aire. Esta es una actividad muy sencilla, pero en mi experiencia muy poderosa, ideal para realizarla al comienzo de una formación, y con grupos grandes. Yo la he realizado hasta con grupos de 100 personas. El juego consiste en dejar un globo por cada 5 personas, y que lo inflen y lo amarren. La consigna consiste en que cuando se dé la señal de comienzo, tienen que tirar el globo al aire, y sólo usando la mano derecha, tienen que impedir que su globo toque el suelo. Lo que suele pasar, es que según comienza el juego, ya se empiezan a desatar risas entre los miembros de los grupos y, en muy poco tiempo, cambia la atmósfera y el clima emocional de la sala.

 

  1. Caca, pedo, pis. Este juego se realiza por parejas, lo primero es pedir que se creen las mismas (En caso de grupos que ya se conocen yo suelo pedir que se pongan con alguien con quien no interactúen mucho, es decir, mientras menos se conozcan el uno al otro mejor). Una vez creadas las parejas, tienen que decidir que uno sea A y el otro B, puesto que A será quien comienza el juego. El juego consiste en que hay que mirarse a los ojos, e ir encadenando estas tres palabras lo más rápido posible. Caca, pedo, pis.

 

Ejemplo: Empieza A.

A. Caca
B. Pedo
A. Pis
B. Caca
A. Pedo
B. Pis

 

Y así sucesivamente. Como variantes, cuando veamos que el juego empieza a entrar en monotonía, podemos pedir que en vez de la palabra pedo, lo sustituyan con el sonido de una pedorreta, y otra variación para incorporar, es la de sustituir la palabra caca, por un silencio y una postura de sentadilla.

Este juego es ideal para iniciar formaciones, y también para recuperar al grupo después de algún break o descanso.

  1. Círculo de números. Este juego es ideal, como el anterior, para iniciar formaciones o para después de algún descanso. Para realizarlo tendremos que ponernos todos en círculo y todos tendremos que mirar al centro (al suelo). El facilitador tendrá que contar el número de personas que somos en total, utilizaremos el ejemplo de un grupo de 20 personas, y la consigna, es que cada persona tendrá que dar un paso al centro cuando le apetezca, y cuando lo haga, tiene que decir el número según el orden en el que entra, es decir, el primero en dar un paso dirá uno, el segundo dirá dos, etc. Hasta quedar todos dentro. El truco y la complicación es que, si hay dos personas que entran a la vez en tercer lugar diciendo tres, todos tendrán que salir y volver a empezar, puesto que no se puede coincidir. 

 

  1. Integración y cierre. Esta actividad, es un buen recurso para hacer cierres e integrar aprendizajes, dudas y que las personas hagan aportaciones y participen. Para realizarla, se pide que se pongan en grupos de 4, 5 o 6 personas, dependiendo del tamaño del grupo, y se les pide que entre todos, sinteticen los tres aprendizajes más valiosos o potentes que se lleven de la formación. Pasado un tiempo para hacer este ejercicio, se comparte esta información con el resto del grupo y el facilitador aprovecha para completar, aportar o remarcar algo si lo considera necesario.

Esta actividad, para mí es muy útil e importante, puesto que como formador, a veces cometo el error de dar por hecho que como un mensaje es simple para mí, no le doy mucho tiempo, o igual creo que algo ya está suficientemente explicado, o también que todo el mundo está conectado en todo momento y no es así, de hecho, es haciendo estos cierres, donde me he dado cuenta de la importancia de hacer este tipo de ejercicios, puesto que te encuentras a alguien que remarca un mensaje que otra persona ni se había parado a pensar o en ese momento “no estaba” conectado, o de repente, alguien comparte algo que en principio no parecía importante para mí, pero para esa persona es lo más impactante, etc.  Por otro lado, es una actividad genial para que las personas se relacionen entre si y compartan  experiencias y aprendizajes en común, porque todo ello sirve para integrar lo aprendido.

 

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“Be water my friend”

Bruce Lee.

¿Te ha pasado alguna vez que has estado tan metido y conectado con alguna experiencia, que has sentido como si el tiempo se parase. Ese momento en que de repente miras el reloj o sales de ese estado, y tomas conciencia de que llevabas un largo rato y ni te habías dado cuenta. Un tiempo, en el que estabas tan concentrado con lo que hacías, que eras uno mismo con la experiencia, donde los problemas y el dialogo interior eran disipados y sustituidos por un nivel profundo de disfrute y conexión con el momento presente?

Puede haber sido leyendo un libro, preparando alguna comida, realizando algún proyecto, disfrutando de una conversación, realizando algún deporte, practicando algún hobbie, etc.

A esta experiencia, es lo que se le conoce como Flow, Fluir o experiencia de Flujo, un término acuñado por el Psicólogo Mihaly Czsisnetmihaly en la década de los años 70, relacionado con un estado emocional intenso, positivo, de gran creatividad y placentero.

El Flow o experiencia de flujo, podemos definirla en palabras de Czsisnetmihaly  como  “El flujo o Estado de Flow es un estado subjetivo que las personas experimentan cuando están completamente involucradas en algo hasta el extremo de olvidarse del tiempo, la fatiga y de todo lo demás, excepto de la actividad en sí misma”

Y es que el Estado de Flow está relacionado con el bienestar y la felicidad,  y nos aportan significado a nuestra vida, por lo que en este post, vamos a ver de qué se trata exactamente, y cómo podemos cultivar más estados de estos en nuestra vida diaria.

El estado de Flow se produce cuando hay un encaje armónico y equilibrado entre la tarea o reto que realizamos y nuestro nivel de habilidad o competencia. Esto, plantea un reto en sí mismo y una paradoja, puesto que a mayor nivel de habilidad o competencia, mayor tendrá que ser el nivel de reto, encontrando un equilibrio para poder experimentar Flow,  porque si la actividad que estamos realizando es muy superior a nuestro nivel de competencia, esta nos producirá ansiedad y, si el nivel de competencia es mucho mayor que el reto o tarea a realizar, esto nos hará experimentar aburrimiento o apatía.

“El pasado es historia, el futuro un misterio, y este momento es un regalo. Es por eso que se le llama PRESENTE”

Deepak Chopra.

En cuanto a las características de la experiencia de flujo, se encuentran las siguientes:

  1. Existe una atención y un foco intenso en lo que se hace. Se vive completamente absorto en la tarea o experiencia. Estado profundo de presencia.
  2. Hay una sensación de éxtasis y de placer mientras se realiza la actividad.
  3. Sensación de claridad y de control, hay un objetivo concreto. Sabes lo que estás haciendo en cada momento.
  4. Existe un Feedback inmediato, y tus habilidades y capacidades se adecuan al reto o tarea perfectamente.
  5. Hay una sensación de crecimiento, expansión y de que es posible realizar esa tarea a pesar de las dificultades.
  6. Desaparece la sensación de tiempo. Experimentamos un estado de conciencia organizado que unifica pensamiento y acción.
  7. Te sientes parte de algo más grande que tú.

Como ya apuntábamos más arriba, la experiencia de flujo es una sensación de disfrute y placentera, que nos produce bienestar y, también es un estado que nos permite expandir nuestros talentos y capacidades, nuestra creatividad y nuestro potencial, y a ser más eficientes en las tareas que realizamos, es por ello, que hoy me gustaría compartir algunas claves para poder entrenar y poder vivir más estados de Flow en nuestro día a día.

Claves prácticas para experimentar Flow:

  1. Introduce en tu rutina diaria la práctica de algún Hobbie o actividad que te motive o te llame la curiosidad.
  2. Pon el foco en tus fortalezas a la hora de realizar tus tareas diarias, por ejemplo, si en tu trabajo tu punto fuerte es la creación de relaciones o la comunicación, pon el foco en esa área.
  3. Establece objetivos claros y concretos, y desmenúzalos en partes pequeñas. Piensa en grande a través de la gestión del detalle. Mejor aprender una nueva melodía con placer, que frustrarte y no querer seguir tocando tu instrumento. Poco a poco, pasito a pasito.
  4. La actividad es en sí misma el regalo. Proceso, proceso y proceso. Que el objetivo final no nuble ni bloquee el momento presente. Céntrate en el proceso, no en el resultado.
  5. Evalúa y ajusta constantemente el equilibrio entre el nivel del reto que realizas y el de tu nivel competencia o habilidad.
  6. Concéntrate en lo que depende exclusivamente de ti.
  7. Cuida y prepara el contexto para tener las mínimas distracciones posibles.
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