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Inteligencia Emocional ¿Moda o necesidad?

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo“

Aristóteles.

Algo que desde que me dedico a la Inteligencia Emocional me ha venido preocupando, es hasta qué punto, es la Inteligencia Emocional  la nueva palabra de moda, o la nueva solución glamurosa que parece venir a dar respuesta a muchos de nuestros problemas, ¿Tiene realmente una base científica que la sustenta? ¿Realmente sirve para algo? ¿Se puede ser emocionalmente más inteligente? ¿Podemos aprender a gestionar y regular nuestras emociones?  Y, en caso afirmativo ¿Cuáles son los beneficios de hacerlo?

Después de décadas de estudio  y el avance de la neurociencia y la psicología positiva entre otras ciencias, disponemos de muchos datos para decir que si, que la Inteligencia Emocional es algo que se puede mejorar, entrenar, y que conlleva diversos beneficios tanto para nosotros, como para los sistemas u organizaciones en donde nos relacionamos.

Desde el ámbito de la educación y con los aportes de la neurociencia, se está diciendo que aquel dicho popular de “La letra con sangre entra”, está muy lejos de la realidad, y que, si queremos entornos y procesos de aprendizaje de calidad, los alumnos tienen que sentirse seguros y en confianza y, la curiosidad y la sorpresa, debe ser alimentada como uno de los recursos clave.

Por otro lado, uno de los mayores expertos académicos en temas de Inteligencia Emocional de nuestro país, Rafael Bisquerra, apunta a que el manejo y la gestión inteligente de las emociones, repercute de manera positiva tanto en el éxito escolar, cómo en la prevención de conductas de riesgo como pueden ser el abuso de sustancias o la violencia.

En el campo de las relaciones de pareja,  uno de los mayores y más expertos reconocidos, es el psicólogo John Gottman, autor del libro “7 reglas de oro para vivir en pareja”, quien afirma que, sin duda, uno de los ingredientes mágicos de las parejas que más tiempo dura en una relación, siendo esta además, feliz y satisfactoria, es el nivel de Inteligencia Emocional de los cónyuges.

 “El hombre cuya cara no sonríe, no debería abrir una tienda”

Proverbio Chino.

Si hablamos del entorno del trabajo y las empresas, son muy interesantes los resultados de un estudio desarrollado por la consultora americana experta en desarrollo organizacional e Inteligencia Emocional, Sigal Barsade. Este estudio, que consistió en medir las emociones experimentadas por los empleados mientras trabajaban, dio como resultado que un 80% de las emociones que se vivían en un puesto de trabajo, eran negativas, de las cuáles, el 53% era la ira. Por otro lado,  tan solo un 20% de las emociones vividas y experimentadas eran positivas, de las cuáles, el 19% la alegría.

En un libro publicado por el reconocido experto en Inteligencia Emocional Daniel Goleman,  titulado “La práctica de la Inteligencia Emocional”, Goleman presenta, con numerosas evidencias, como lo que el denomina “Los trabajadores estrella” de las organizaciones, destacan por ser personas con alta inteligencia emocional, hasta el punto de que tal y como el comenta, la inteligencia emocional es el doble de importante para la realización óptima de una profesión, en contraposición a las competencias puramente técnicas.

Una de las mayores  expertas en el estudio de la felicidad, la Investigadora y profesora Sonya Lyubomirsky, quien durante más de treinta años ha estudiado las características de las personas más felices, ha podido observar que, entre los múltiples beneficios de las personas que entrenan y cultivan su bienestar emocional y psicológico, se encuentran:

  • Que son más productivas.
  • Ganan mejores sueldos.
  • Son más creativas.
  • Son mejores líderes y negociadores.
  • Gozan de más apoyo social, más amigos y mejores relaciones.
  • Tienen un mejor sistema inmunológico. Mejor salud.
  • Son más cooperativas, más altruistas y más generosas.
  • Tienen una esperanza de vida más larga.

Es por ello que, entrenar y cultivar nuestra Inteligencia Emocional, parece una estrategia que merece la pena ser tenida en cuenta.

Si te has quedado con las ganas de más, en este enlace, podrás encontrar tres actividades para entrenar tu Inteligencia Emocional: https://bit.ly/2Z1lfrK

 

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