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“Be water my friend”

Bruce Lee.

¿Te ha pasado alguna vez que has estado tan metido y conectado con alguna experiencia, que has sentido como si el tiempo se parase. Ese momento en que de repente miras el reloj o sales de ese estado, y tomas conciencia de que llevabas un largo rato y ni te habías dado cuenta. Un tiempo, en el que estabas tan concentrado con lo que hacías, que eras uno mismo con la experiencia, donde los problemas y el dialogo interior eran disipados y sustituidos por un nivel profundo de disfrute y conexión con el momento presente?

Puede haber sido leyendo un libro, preparando alguna comida, realizando algún proyecto, disfrutando de una conversación, realizando algún deporte, practicando algún hobbie, etc.

A esta experiencia, es lo que se le conoce como Flow, Fluir o experiencia de Flujo, un término acuñado por el Psicólogo Mihaly Czsisnetmihaly en la década de los años 70, relacionado con un estado emocional intenso, positivo, de gran creatividad y placentero.

El Flow o experiencia de flujo, podemos definirla en palabras de Czsisnetmihaly  como  “El flujo o Estado de Flow es un estado subjetivo que las personas experimentan cuando están completamente involucradas en algo hasta el extremo de olvidarse del tiempo, la fatiga y de todo lo demás, excepto de la actividad en sí misma”

Y es que el Estado de Flow está relacionado con el bienestar y la felicidad,  y nos aportan significado a nuestra vida, por lo que en este post, vamos a ver de qué se trata exactamente, y cómo podemos cultivar más estados de estos en nuestra vida diaria.

El estado de Flow se produce cuando hay un encaje armónico y equilibrado entre la tarea o reto que realizamos y nuestro nivel de habilidad o competencia. Esto, plantea un reto en sí mismo y una paradoja, puesto que a mayor nivel de habilidad o competencia, mayor tendrá que ser el nivel de reto, encontrando un equilibrio para poder experimentar Flow,  porque si la actividad que estamos realizando es muy superior a nuestro nivel de competencia, esta nos producirá ansiedad y, si el nivel de competencia es mucho mayor que el reto o tarea a realizar, esto nos hará experimentar aburrimiento o apatía.

“El pasado es historia, el futuro un misterio, y este momento es un regalo. Es por eso que se le llama PRESENTE”

Deepak Chopra.

En cuanto a las características de la experiencia de flujo, se encuentran las siguientes:

  1. Existe una atención y un foco intenso en lo que se hace. Se vive completamente absorto en la tarea o experiencia. Estado profundo de presencia.
  2. Hay una sensación de éxtasis y de placer mientras se realiza la actividad.
  3. Sensación de claridad y de control, hay un objetivo concreto. Sabes lo que estás haciendo en cada momento.
  4. Existe un Feedback inmediato, y tus habilidades y capacidades se adecuan al reto o tarea perfectamente.
  5. Hay una sensación de crecimiento, expansión y de que es posible realizar esa tarea a pesar de las dificultades.
  6. Desaparece la sensación de tiempo. Experimentamos un estado de conciencia organizado que unifica pensamiento y acción.
  7. Te sientes parte de algo más grande que tú.

Como ya apuntábamos más arriba, la experiencia de flujo es una sensación de disfrute y placentera, que nos produce bienestar y, también es un estado que nos permite expandir nuestros talentos y capacidades, nuestra creatividad y nuestro potencial, y a ser más eficientes en las tareas que realizamos, es por ello, que hoy me gustaría compartir algunas claves para poder entrenar y poder vivir más estados de Flow en nuestro día a día.

Claves prácticas para experimentar Flow:

  1. Introduce en tu rutina diaria la práctica de algún Hobbie o actividad que te motive o te llame la curiosidad.
  2. Pon el foco en tus fortalezas a la hora de realizar tus tareas diarias, por ejemplo, si en tu trabajo tu punto fuerte es la creación de relaciones o la comunicación, pon el foco en esa área.
  3. Establece objetivos claros y concretos, y desmenúzalos en partes pequeñas. Piensa en grande a través de la gestión del detalle. Mejor aprender una nueva melodía con placer, que frustrarte y no querer seguir tocando tu instrumento. Poco a poco, pasito a pasito.
  4. La actividad es en sí misma el regalo. Proceso, proceso y proceso. Que el objetivo final no nuble ni bloquee el momento presente. Céntrate en el proceso, no en el resultado.
  5. Evalúa y ajusta constantemente el equilibrio entre el nivel del reto que realizas y el de tu nivel competencia o habilidad.
  6. Concéntrate en lo que depende exclusivamente de ti.
  7. Cuida y prepara el contexto para tener las mínimas distracciones posibles.
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 “La ira, el resentimiento y los celos no cambian el corazón de los otros, sólo cambian el tuyo”

Shannon L. Alder

En este post, voy a hablar sobre la importancia y el poder liberador del perdón. Para los que me conocen, saben que me gusta jugar mucho con las palabras y con el significado etimológico de ellas, porque creo que muchas veces, es en esta investigación y descubrimiento, donde las palabras que a menudo usamos, cobran un sentido más profundo.

De hecho, la misma etimología de la palabra etimología, significa “La cualidad de la verdad de una palabra” y hoy, comenzaré analizando y reflexionando sobre dos de ellas, RENCOR y PERDONAR.

La palabra Rencor, proviene del latín “Rancere”, que significa volverse o estar rancio, es muy interesante porque lo que esta palabra viene a decirnos, es que, cuando abrigamos en nuestro interior rencor por alguien, es como si de alguna manera, nuestro corazón se volviera un poco rancio.

Por otro lado, el significado etimológico de la palabra Perdonar, se compone del prefijo per-, que significa hasta el fin o completamente, y la palabra donar, que significa dar, es decir, que perdonar viene a ser algo así como dar completamente, y es que cuando perdonamos a alguien por lo que sentimos como un agravio, traición, etc. Los primeros beneficiados somos nosotros mismos, puesto que el perdón es el proceso por el que extraemos completamente ese veneno emocional que nos corroe, nos enferma y nos aleja de nuestro equilibrio y paz interior, hasta el punto de encerrarnos en una cárcel psicológica que mina nuestra calidad de vida. Tal y como lo expreso Buda “Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera”

De la importancia y el poder liberador del perdón, se lleva hablando desde hace siglos. Tal y como lo explica el doctor Wayne Dyer en su maravilloso libro “Tus zonas mágicas”,  todos los maestros espirituales han hablado del perdón, y en ese libro, nos ofrece ejemplos desde la visión de varias religiones:

  1. Judaísmo: Lo más hermoso que puede hacer un hombre, es olvidar el mal.
  2. Cristianismo: Pedro se acercó entonces a él y le dijo:
  • Señor, cuantas veces tendrá que pecar mi hermano contra mí, y yo perdonarlo. Acaso siete veces.

Y Jesús le dijo

  • Te digo que no siete veces, sino setenta veces siete.
  1. Islam: Perdona al criado setenta veces al día.
  2. Sijismo: Allí donde hay perdón, está presente Dios.
  3. Taoísmo: Recompensa el agravio con bondad.
  4. Budismo: El odio jamás disminuye por el odio, solo disminuye por el AMOR. He aquí una ley eterna.

 “He decidido apostar por el AMOR, el odio es una carga muy pesada”

Martin Luther King

Para los que les apetezca ponerlo en práctica, quiero compartirles un pequeño ritual de psicomagia para llevarlo a cabo. La psicomagia, es una técnica creada por Alejandro Jodorowski, que propone resolver conflictos psicológicos, a través de actos que nuestro inconsciente acepta como la realización simbólico-metafórica de la “solución” que buscábamos, sintiéndonos de esa manera liberados.

El ritual que te propongo es el de escribir una carta de perdón a alguien por el cual albergues rencor. Es muy importante tomar conciencia que este acto de perdonar, lo hacemos para nosotros mismos, porque perdonar nos libera de seguir llevando ese lastre emocional, y para ello, te invito a que recuerdes algún momento en el que tú fuiste perdonado por algo que dijiste o hiciste y cómo te hizo sentir ese acto.

La estructura de la carta es la siguiente:

  1. Escribe el nombre de esta persona y explica qué piensas sobre ella y cómo te hizo sentir aquello que dijo o que hizo.
  2. Relata cómo te hubiera gustado que se comportara y qué te hubiera gustado que te dijera.
  3. Lo perdonas, recordándote y recordándole que cada persona lo hace lo mejor que sabe y lo mejor que puede, y que cada ser humano actúa desde su nivel de In- o consciencia.
  4. Rompe y trocea la carta en pedazos muy pequeños, mézclala con abono, ponla en una pequeña maceta, planta la semilla de alguna flor o planta y ocúpate de cuidarla hasta que florezca, cómo metáfora de que el rencor se ha transformado en algo bello y precioso.

Ya para terminar, me gustaría compartir “La oración del estiércol” de Tim Guénard. Guénard, es un hombre muy reconocido por su historia personal, y un ejemplo de resiliencia y transformación. Entre otros sucesos, a los 3 años su madre le ató a un poste de la electricidad y lo abandona en medio del bosque. A los 5, su padre le propina una brutal paliza que lo desfigura, a los siete, entra en un orfanato y sufre maltrato institucional, a los doce, la fatalidad le arrastra al robo, la pelea y a la prostitución. Todas estas y más experiencias, son contadas en su libro “Más fuerte que el odio”, dónde relata sus vivencias y cómo logro transformar todo el odio y el rencor que sentía por los episodios traumáticos que había vivido. En ese libro, Guénard nos regala este maravilloso fragmento, con el que me gustaría acabar este post.

“Les cuento mi parábola preferida, la que me ha enseñado la vida: La oración del estiércol. Para hacer crecer hermosas flores en un jardín hace falta estiércol. Es nuestro pasado. Dios se vale de el para hacernos crecer. Cuando el cagajón sale del culo del caballo, está demasiado caliente, es demasiado ácido y demasiado pesado. Apesta, da asco. Si lo extiendes inmediatamente sobre las flores y sobre las semillas, las quema y las aplasta. Es preciso dejar reposar el estiércol,  esperar a que seque, a que se descomponga lentamente. Con el tiempo se convierte en algo maleable, inodoro, ligero y fértil. Entonces da las flores más bellas y los brotes más hermosos. Dios se vale de nuestro pasado como si fuera estiércol para nuestras vidas. Para hacernos crecer”.

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Suelo decir que si hoy en día me dedico a la educación emocional, es porque desde muy jovencito fui un experto en el arte de sufrir. En plena adolescencia, viví una crisis existencial muy profunda, básicamente, sentía que la vida en general y mi vida en particular, no tenía ningún sentido. Hoy tengo que decir que lo que viví en aquel entonces como un infierno emocional y psicológico, con los años se ha convertido en una de las mayores lecciones de mi vida, a la cual le estoy profundamente agradecido.

Realmente, siento que vivimos una época bastante paradójica, y que si bien hoy disfrutamos de una riqueza material sin precedentes, internet, smarts phones, medios de transporte, etc. Vivimos al mismo tiempo una gran miseria psicológica, emocional y espiritual. En un artículo que leí hace poco en un periódico digital, decía que en el caso de España, desde finales de 2007 hasta el 2017, el consumo de antidepresivos se ha triplicado.

“Es importante que hagáis lo que en verdad os importe, sólo así podréis bendecir la vida cuando la muerte esté cerca”

                                                                                  Elisabeth Kübler-Ross

En este sentido, creo que muy a menudo se nos olvida que venimos al mundo con una fecha de nacimiento, y con una fecha de caducidad y, esta última, no la conocemos con exactitud, es por ello, que creo que si tuviéramos a menudo más presente esta idea, es decir, la de que no sabemos si vamos a disfrutar otro día más, tomaríamos decisiones mucho más inteligentes y lúcidas y, muchos de los problemas psicológicos y emocionales que hoy padecemos se reducirían considerablemente.

Es muy conocida y muy interesante la investigación que realizó la enfermera Australiana Bronnie Ware, cuando trabajaba con enfermos terminales. Ware, pregunto a los pacientes con los que trabajaba preguntas del tipo ¿Qué cosas hubieras hecho de forma diferente en tu vida? y estos hallazgos concluyeron en un libro titulado “The top five regrets of the dying” en el que se relatan las cinco cosas más comunes de las que nos arrepentimos los seres humanos antes de morir.

Estas cincos cosas son:

1. Ojalá hubiese vivido como yo quería, no como otros esperaban de mí.
2. Ojalá no hubiese trabajado tanto.
3. Ojalá hubiese expresado más mis sentimientos.
4. Ojalá hubiese seguido en contacto con mis amigos.
5. Ojalá me hubiese permitido ser más feliz.

Es muy curioso porque en la lista de los miedos que solemos tener los seres humanos, suele encontrarse en primer lugar el miedo a la muerte, y tal como decía Elisabeth Kübler-Ross, “Nuestros miedos no evitan la muerte, frenan la vida”

“La muerte no es la gran pérdida en la vida. La gran pérdida en la vida es lo que muere dentro de nosotros mientras vivimos”
                                                                                           Norman Cousins

En las conferencias que suelo impartir sobre inteligencia emocional y motivación, suelo comenzar a menudo hablando sobre la muerte, porque siento que esta cumple una función de despertador, es decir, como esa alarma que nos suena por la mañana, y que a veces hasta nos molesta, queremos apagarla, o incluso queremos arrojar el despertador por la ventana pero, al mismo tiempo, tiene una función muy útil. Hay una frase de la película Belleza Oculta que me encanta y dice “La muerte le confiere el tiempo todo su valor”. Creo que es un mensaje para tener cada día presente.

Es por todo ello, que hoy me gustaría invitarte a hacer el siguiente ejercicio, inspirado por la película “Ahora o Nunca” protagonizada por Jack Nicholson y Morgan Freeman.

Link al tráiler de la Película: https://www.youtube.com/watch?v=V_MME1YrhHU

El ejercicio es el siguiente. Consiste en escribir 20 cosas que te gustaría hacer o aprender antes de morir, tomate tú tiempo y te invito a que te hagas las siguientes preguntas que pueden ayudarte a clarificar esa lista. ¿Qué harías si supieras que si o si te va a salir bien? ¿Qué harías si no tuvieras miedo? ¿Qué te gustaría experimentar o aprender si supieras que te queda un mes de vida?

Una vez hecha tu lista, te invito a que la enumeres, de manera que le pongas un 1 a lo que más te motiva y un 20 a lo que menos, de forma que te quede una lista por orden de preferencia y, como último paso, te invito a que hoy mismo empieces con una acción que te lleve a cumplir la número uno, y que no pares hasta que esa lista esté completa.
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Hoy me gustaría compartir una estrategia sencilla y a la vez muy poderosa para mejorar nuestra salud emocional a través del pensamiento, y para ello, me gustaría comenzar hablando del Doctor Japonés Masaru Emoto. Este doctor, se convirtió en una persona bastante conocida por sus peculiares estudios sobre las moléculas del agua, en concreto, sus estudios tenían que ver con exponer vasos de agua a diferentes palabras pegadas en etiquetas a estos recipientes, de manera que en algunos se podían leer mensajes positivos como “Te amo” y, en otros, mensajes negativos como “Te odio”. Posteriormente, el Doctor Emoto, congelaba estas moléculas para analizarlas y fotografiarlas y, los resultados de estos estudios fueron bastante sorprendentes. Las moléculas de agua que habían sido expuestas a palabras positivas daban como resultado una estrella blanca con una forma muy armónica y bella, bien parecida a un copo de nieve, mientras que las moléculas de agua expuestas a palabras negativas, se volvían amorfas y de colores marrones. Bajo estos resultados el doctor Emoto se cuestionó el poder de los pensamientos y las palabras, y cómo estos nos afectan ya que, los seres humanos somos en más de un 50% agua.

 Link a un vídeo sobre este estudio: https://www.youtube.com/watch?v=u1ylbczYAes

Y es que las palabras que nos decimos y decimos a los demás, no son más que la materialización de nuestra manera de pensar y, en un nivel más profundo, energía. De hecho, es imposible separar emoción de pensamiento y ambas se influyen constantemente.

                           “Ni el peor de tus enemigos, puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”
                                                                                                                 Buda.


Por otro lado, si bien la estrategia de hoy tiene que ver con cultivar un lenguaje interior emocionalmente más inteligente, también me gustaría hablar de uno de los terapeutas de pareja más reconocidos internacionalmente, me refiero a John Gottman. El Doctor Gottman, realizó varios estudios con parejas para establecer y hallar que tienen en común las parejas que más duran y que disfrutan de relaciones más felices. Es sorprendente porque este investigador, con más de un 90% de éxito, sabía sólo viendo un vídeo de parejas hablando durante unos diez minutos, quienes se divorciarían en los siguientes cinco años. Una de las cosas que Gottman descubrió, es que las parejas que más duran y más felices son, tienen un equilibrio de 5/1 en sus interacciones, es decir, que de cada cosa negativa que se dicen, la amortiguan con cinco cosas positivas.

Una de las personas que hoy en día se ha convertido en una de las referentes en temas de Psicología Positiva y Felicidad, la investigadora y profesora de universidad Sonja Lyubomirsky, ha estado durante más de treinta años estudiando la relación y los factores que inducen al bienestar psicológico y emocional de las personas. Esta investigadora, ha descubierto que, en cuanto a los factores que potencian nuestro bienestar, básicamente podemos considerar estos tres y, ha establecido un porcentaje del impacto que estos tienen en nuestra vida, de manera que,  podemos decir que la felicidad depende de:

–  Un 50% de nuestra genética
–  Un 10% de nuestras circunstancias
–  Un 40% de nuestra forma de pensar y nuestra actitud

Por lo que parece ser que nuestros pensamientos tienen un papel fundamental en cuanto a nuestro bienestar psicológico y emocional.

                                          “Nuestra vida es el resultado de nuestros pensamientos dominantes”
                                                                                                      Napoleón Hill.

Es por ello que hoy me gustaría invitarte a través de una estrategia muy sencilla, a crear un recurso para cultivar pensamientos que nos ayuden a mejorar nuestra Inteligencia Emocional. Esta estrategia consiste en crear una lista de Mantras, y repetirlas al menos dos veces, una por la mañana al despertarnos y otra antes de dormir, para ir transformando nuestra manera de pensar por una más positiva y emocionalmente más inteligente.

La palabra Mantra, viene del Sánscrito y significa “Instrumento de la mente” y eso es precisamente el uso que la vamos a dar a estas afirmaciones, es decir, vamos a utilizarlas como instrumentos para mejorar la calidad de nuestros pensamientos y nuestras palabras.

Así que para ello, te invito a que cojas papel y lápiz, y a que te dispongas a crear una lista de diez frases o palabras, en positivo, en presente y en primera persona del singular, aunque puedes usar cualquier otra fórmula que te venga bien. Estas frases, son mensajes que te vendría bien escuchar cada mañana para empezar el día con más ganas, más confianza, más seguridad en ti mismo, más motivación, más esperanza y más amor y, una vez las tengas, te invito a que las memorices y te las repitas a ti mismo tantas veces al día como consideres necesaria. Yo lo hago todas las mañanas al despertarme : )

Si no se te ocurre ninguna o te sientes atascado, te comparto mi propia lista por si te sirve de inspiración.

1. Sin aprendizaje no hay cambio y sin cambio no hay aprendizaje.
2. Quien comprende todo, perdona todo.
3. Sólo existe este momento.
4. Mi sufrimiento es una invitación a evolucionar.
5. Actúo siempre desde el Amor.
6. Me tomo muy en serio la Alegría.
7. Cambiando mi manera de pensar, cambiaré mis resultados.
8. Todo el mundo lo hace lo mejor que sabe o lo mejor que puede.
9. Nadie puede hacerme daño sin mi consentimiento.
10. Me Amo y me Acepto profunda y completamente.
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“No dejen que el ruido de las opiniones de los demás, ahogue vuestra propia voz interior”
Steve Jobs.

Hoy me gustaría compartir unas reflexiones sobre una película que he visto recientemente y que me ha parecido muy inspiradora.

Me refiero a la película de Disney Vaiana, que narra la historia de una joven nacida en una isla del pacifico, y que está llamada a convertirse en la líder de su pueblo cuando esta crezca.

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