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 “Si un problema tiene solución ¿Para qué te quejas? y, si un problema no tiene solución ¿Para qué te quejas?”

 Proverbio Chino.

En este post, voy a compartir tres pequeños ejercicios que son muy sencillos de aprender y de poner en práctica, y que, si los convertimos en parte de nuestra rutina diaria, van a ayudarnos a entrenar nuestra Inteligencia Emocional y a mejorar nuestro bienestar.

El primero de ellos, es un ejercicio que encontré en el libro “Coaching personal” de Pam Richardson y, aunque puede parecer un ejercicio muy simple, convertido en un hábito diario, puede transformar nuestra vida de una manera muy poderosa. El ejercicio se llama “24 horas sin quejarse” y, básicamente, consiste en eso, es decir, en permanecer un día entero sin quejarnos por nada en absoluto.

Al principio, el ejercicio tendrá más que ver con una toma de conciencia de cuanto nos quejamos, y ganar en claridad en relación a cuánto tiempo y energía invertimos en la queja, para, según lo vayamos entrenando, incorporar el hábito de quejarnos menos en sí mismo.

No se trata de decir que la queja es algo malo, o de renunciar a nuestro derecho a la misma, sino más bien, de tomar conciencia de cuan a menudo ponemos el foco en el problema y no en la solución, o con qué facilidad entramos en un bucle de negatividad que nos resta energía y nos desgasta y que, paradójicamente, nos aleja de una actitud más proactiva y enfocada en lo que si podemos cambiar y en nuestro verdadero poder interior, es decir, ¿Qué depende de nosotros para mejorar o transformar algo?. Mi invitación, es que te lo tomes como un juego, y que cada vez que te descubras a ti mismo quejándote, vuelvas a empezar de nuevo. Con el tiempo, cuando tomes conciencia de cuanta energía solemos desperdiciar, y como esto hace que literalmente nos desgastemos emocionalmente y, por el contrario, cuando experimentes los beneficios de quejarte menos y como esto impacta en tu estado emocional, quien sabe, igual te apetece ir incrementando el tiempo sin queja.

“Siento luego existo”

Amit Abraham.

El segundo ejercicio que quiero compartir, es una variación de lo que se conoce como “La relajación progresiva de Jacobson”. Este método, fue creado en la década de los años 30 por este autor, y está orientado a conseguir un estado de reposo corporal y mental, y bajar niveles de ansiedad a través de la tensión/relajación de diferentes músculos del cuerpo.

Aunque el método tiene tres fases, vamos a enfocarnos en la primera, es decir, la fase donde trabajaremos desde el cuerpo para conseguir un estado de relajación. Para ello, podremos hacerlo o bien acostados sobre una superficie relativamente dura y con la cabeza ligeramente en alto, o bien sentados en una silla. Durante cada ejercicio combinaremos unos seis segundos de tensión con otros seis segundos de relajación, y por cada músculo, repetiremos el ejercicio tres veces.

Por ejemplo: Si empezamos con la cara, podremos arrugar la frente e ir lentamente relajándola a la vez que ponemos toda nuestra atención en esta parte del cuerpo. (Seis segundos de tensión y otros seis segundos de relajación “repetir durante tres veces con cada músculo”)

Es muy importante poner la atención durante cada ejercicio en los cambios que se producen entre el estado de tensión y relajación, y observar que partes de nuestro cuerpo están más tensas.

Estos son los diferentes músculos con los que trabajar:                       

  1. Relajación de cara, cuello y hombros:

– Frente: arrugar la frente y destensarla lentamente.

– Ojos: abrir ampliamente y cerrar lentamente.

– Nariz: arrugarla y destensarla lentamente.

– Boca: sonreír ampliamente y relajar lentamente.

– Lengua: presionar la lengua contra el paladar y relajarla lentamente.

– Mandíbula: apretar los dientes notando la tensión en los músculos laterales de la cara y en las sienes, para luego relajar lentamente.

– Labios: arrugar como para dar un beso durante unos segundos y relajar lentamente.

– Cuello y nuca: Flexionar hacia atrás, volver a la posición inicial. Flexionar hacia adelante, volver a la posición inicial lentamente.

– Hombros y cuello: elevar los hombros presionando contra el cuello, volver a la posición inicial lentamente.

  1. Relajación de brazos y manos:

Contraer, sin mover, primero un brazo y luego el otro con el puño apretado, notando la tensión en brazos, antebrazos y manos. Destensar lentamente.

  1. Relajación de piernas:

Estirar primero una pierna y después la otra levantando el pie hacia arriba y notando la tensión en las piernas: trasero, muslo, rodilla, pantorrilla y pie. Destensar lentamente.

  1. Relajación de tórax, abdomen y región lumbar (mejor sentado sobre una silla):

– Espalda: intentar que se toquen los omóplatos pero sin que lleguen a tocarse. Destensar.

– Tórax: inspirar y retener el aire durante unos segundos en los pulmones. Observar la tensión en el pecho. Espirar lentamente.

– Estómago: tensar estómago y destensar lentamente.

– Cintura: Tensar nalgas y muslos. Destensar.

“No juzgues cada día por lo que cosechas, sino por las semillas que plantas”

Robert Louis Stevenson.

El último ejercicio de este post, es una estrategia llevada a cabo y evaluada por el psicólogo Martin Seligman y su equipo, quienes han constatado que, incorporar esta rutina a nuestra vida, hace que disminuyan los niveles de depresión y aumente nuestra sensación de bienestar y satisfacción con la vida.

El ejercicio, consiste en que cada noche antes de dormir, apuntemos en un diario “3 cosas buenas” o positivas que nos hayan sucedido durante el día, estas tres cosas, no tienen por qué ser grandes acontecimientos, pueden ser simplemente situaciones que hayan sido placenteras o que te hayan reportado alguna emoción positiva, como por ejemplo, algo que hayas comido, alguna conversación interesante, algún encuentro con alguien que te importa, un trabajo bien hecho, haber hecho ejercicio físico, ver una película que te gustó, etc.

El reto es entrenar nuestro cerebro a poner atención y dar importancia a todas esas situaciones que vivimos y que nos aportan emociones y sensaciones agradables. Al principio, puede que nos cueste encontrar situaciones y hasta que tres nos parezcan muchas. Mi experiencia dinamizando talleres de Inteligencia Emocional es que a muchas personas les pasa esto al principio, pero una vez comenzado el proceso, estos momentos salen cada vez más rápido y podemos sacar hasta mucho más de tres al día. También es probable que cuando tengas un día muy estresante o muy negativo no te apetezca nada hacer esto, pero precisamente es en esos días cuando más partido le vas a sacar y cuando más lo necesitamos.

La manera de levarlo a cabo es la siguiente:

  1. Ponle un nombre o un título a ese momento “El abrazo que le di a mi hijo al dejarlo en el cole”
  2. Escribe esa vivencia con el mayor lujo de detalles, respondiendo a las preguntas ¿Por qué fue bueno ese momento para mí? ¿Qué tiene de positivo?
  3. Anota la emoción o la sensación positiva que sentiste.

 

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“No hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma”

Irene Orce.

Desde hace mucho tiempo que me encantan los Beatles, creo que no sólo fueron pioneros en muchos sentidos, sino que trascendieron y revolucionaron la música con su creatividad y esa magia que les caracterizó. Pero además, también son un buen ejemplo de desarrollo personal y hoy, me gustaría hablar de dos canciones creadas por ellos que lo reflejan.

Los Beatles, se han convertido en uno de los grupos más influyentes en la historia de la música moderna, de hecho, fue tal la magnitud y el impacto que consiguieron, que hasta a ellos mismos les costó gestionarlo. Si es verdad que los Beatles vivieron en carne propia ese eslogan que reza “Sexo, drogas y rock and roll”, lo que igual muchos desconocen, es que su fama, la “beatlemanía” y la popularidad ganada entre los años 62 al 65, Desembocaron en una crisis existencial. Tal y como apunta el periodista Mark Hertsgaard en su libro  “Los Beatles. Un día en la vida” esta crisis existencial que experimentaron quedó plasmada en su canción “HELP 1965” y es que, pese a “tener” todo lo que una persona podría tener: Fama, dinero, viajes, lujos…Unido a su momento vital, hizo que se comenzaran a cuestionar  sus vidas en un sentido más profundo.

Help: https://www.youtube.com/watch?v=DflrNOTbCTQ

Durante los dos años siguientes, los Beatles entrarían en un periodo de búsqueda e incursiones por diferentes tradiciones espirituales, viajarían a la india, experimentarían con drogas psicodélicas, etc. En definitiva, un viaje de búsqueda interior, que dos años después daría como fruto la canción “All you need is love 1967”

All you need is Love: https://www.youtube.com/watch?v=_OuYLGHkrBk

Creo que los Beatles tenían razón, y que no podrían haberlo descrito de manera más rotunda y sencilla, puesto que el amor es la energía que lo sustenta todo, y la clave de todas las claves.

Una de las cosas de las que me he dado cuenta en las formaciones que dinamizo, es el silencio que se crea cuánto lanzo la siguiente pregunta. De 1 a 10, siendo uno poco y diez mucho, ¿Cuánto te amas a ti misma? , es muy curioso porque es muy raro que alguna persona se ponga una nota superior a 7, por no hablar de que la mayoría se ponen notas inferiores a 4. Y es que para mí, una de las claves de la Inteligencia Emocional, es sin duda el cultivo de nuestra autoestima, o como bien dice esta palabra: Auto (A uno mismo) y Estima (Amar) es decir, amarse a uno mismo. Esto no tiene nada que ver con la vanidad, el narcisismo o el cinismo, y de hecho, estas tres palabras reflejan precisamente una falta de esta.

 

“LOVE is the engine of the world”

Fuel Fandango.

Realmente, siento que la respuesta para todos y siempre es 10, lo que pasa, es que de alguna manera, lo vamos olvidando. Es por ello, que hoy me gustaría compartir una dinámica para ayudarte a recordar.

Esta dinámica consiste en escribirnos a nosotros mismos una carta de amor y, para ello, utilizaremos lo que yo llamo las palabras mágicas (Te amo, lo siento y gracias).

La manera en la que te invito a hacerlo,  es escribiendo la carta en segunda persona, es decir, si te llamas Pedro, pues comienza la carta con Pedro quiero decirte que te amo, te amo por… y todas esas razones por las que te amas y te aprecias, en este párrafo, puede serte muy útil usar lo que yo llamo piropoterapia, es decir, que cosas y mensajes bonitos te gustaría que te dijeran. Piensa en si pudieras tener delante a las cinco personas más importantes de tu vida, ¿qué cosas te gustaría que dijeran sobre ti?, también puede servirte, ¿De qué cosas te sientes satisfecho? o ¿Qué retos y obstáculos has superado y qué logros has conseguido?

En el segundo párrafo, utilizaremos Lo siento, lo siento por… esta es sin duda para mí, una de las partes clave, y en este sentido, me gusta mucho la frase de Eduard Punset que dice “De pequeños se nos dice que aprendamos de nuestros errores, pero cómo vamos  a hacer esto, si los seres humanos, nunca o casi nunca admitimos que nos equivocamos.” Así que en este punto te invito a que te preguntes ¿Qué acciones, palabras o decisiones pasadas todavía no me he perdonado? Y que te pidas perdón por todo ello, porque la única manera de trascender nuestros errores es a través de la sencilla y profunda comprensión que somos seres humanos en constante evolución, y que los errores son parte del proceso y que, la mejor manera para avanzar, es sanar las heridas comprendiendo que siempre lo hacemos lo mejor que sabemos y podemos.

En el tercer párrafo, Gracias, gracias por… aquí, te invito a que escribas todos esos pequeños gestos o acciones en los que has contribuido de alguna manera a mejorar la vida de los demás, todas esas acciones que de alguna manera han generado impacto positivo en otras personas, como quedar con algún amigo para que se desahogue contándote un problema, o cuando invitaste a cenar a alguna amiga…

Por último, la invitación que te hago, es la de buscar a alguna persona de tu confianza, y a que le pidas que sea la voz de tu conciencia, de manera que puedas cerrar los ojos y que esta persona te lea la carta, como metáfora de que es tu propia conciencia recordándote que, la respuesta a la pregunta de ¿cuánto te amas a ti misma?, siempre ha sido y será 10 y, lo que nos separa de recordarlo, es tan sólo ruido que estamos invitados a despejar.

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