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“Las personas no son diferentes de las flores. Si riegas una flor, ésta florece. Si tratas con amabilidad a una persona, ésta florece”

Richard Branson.

El post de hoy, va dirigido especialmente para todos aquellos formadores y dinamizadores de grupos que, tal vez, como yo, siempre andan buscando nuevos recursos, nuevas actividades, nuevas maneras de hacer y llegar,  para crear el mejor ambiente y clima posible, que facilite un aprendizaje de calidad. Y es que desde mi manera de entenderlo, ser formador es una gran responsabilidad, que nos invita a un compromiso con nuestro propio proceso de aprendizaje. Como dice esa famosa cita de John Cotton “Quien se atreva a enseñar, nunca debe dejar de aprender”

Por otro lado, en el libro “Neuroeducación” del Doctor y Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Francisco Mora, se habla de la importancia de las emociones y del clima que favorece un mejor proceso de enseñanza/aprendizaje, destacando que es muy importante para que se generen entornos de confianza y seguridad, la curiosidad, la sorpresa y la alegría. A mí me gusta usar mucho la metáfora de las flores, puesto que estas se abren por el día y se cierran por la noche, de la misma manera que en climas positivos donde predominan esos estados, las personas se abren más y mejor al aprendizaje y, de lo contrario, en entornos donde predomina la desconfianza, el miedo y la ira, las personas se cierran.

Otro aspecto a destacar, es que, a nuestro cerebro le encanta la novedad y la aburre la monotonía, por lo que poner el foco en que cada formación sea dinámica, y que la sensación sea en todo momento de frescura, es algo que también nos ayudará a tener mayor calidad en nuestros cursos y clases.

Así que, es por ello, que a continuación te dejo con 5 actividades prácticas para dinamizar  tus formaciones, que ponen el foco en las personas, y en favorecer un clima emocional óptimo.

“El mayor obstáculo para aprender algo, es la creencia de que ya lo sabes”

Proverbio Zen.

  1. La primera actividad se llama “Conoce a alguien que…” y básicamente, consiste en un juego de preguntas. Para realizarlo, se le dará a cada persona una lista con una tabla donde aparecerán en una columna diferentes preguntas y, en otra columna, un espacio en blanco donde se tendrán que apuntar nombres. Hay que tener en cuenta, el hecho de adaptar las preguntas al grupo con el que estamos, por ejemplo, en un grupo de jóvenes puede haber varias cosas relacionadas con la música, videojuegos, tatuajes… y también el número de preguntas de la lista, que dependerá del tamaño del grupo.

Para realizar el juego, se dará la consigna de que cada persona, tiene que levantarse e ir preguntándole a los demás, con el objetivo de conseguir llenar la lista de nombres, es decir, usando el ejemplo de lista que aparece más abajo, hay que buscar a alguien que tenga mascota y, una vez lo encuentre, preguntarle el nombre y añadirlo a la columna correspondiente. Otra consigna a tener en cuenta, es la de que no vale repetir nombres  (A no ser que el grupo sea muy pequeño) porque de entre los objetivos de este juego, están el que se aprendan los nombres unos de otros, y el de que interactúen con las máximas personas posibles, así que una vez he puesto que he encontrado  a alguien que tiene mascota y se llama Nuria, ya no podré poner a Nuria en ninguna otra categoría.

Ejemplo de listado: Conoce a alguien que…

Preguntas.

Nombre.

Tenga mascota.

 

Practique Running.

 

Sepa cocinar una paella.

 

Tenga dos hermanas.

 

Haya viajado a Italia.

 

Hable más de dos idiomas.

 

 

Este juego es ideal para utilizarlo como dinámica de presentación en un grupo nuevo, aunque, también puede ser muy interesante hacerla en grupos donde aparentemente se conocen desde hace tiempo. En mi caso, la he realizado en empresas donde la gente se conocía desde hacía varios años, pero la información y el feedback ha sido muy interesante y potente, porque pueden salir cosas de los demás que desconocían.

  1. Globos al aire. Esta es una actividad muy sencilla, pero en mi experiencia muy poderosa, ideal para realizarla al comienzo de una formación, y con grupos grandes. Yo la he realizado hasta con grupos de 100 personas. El juego consiste en dejar un globo por cada 5 personas, y que lo inflen y lo amarren. La consigna consiste en que cuando se dé la señal de comienzo, tienen que tirar el globo al aire, y sólo usando la mano derecha, tienen que impedir que su globo toque el suelo. Lo que suele pasar, es que según comienza el juego, ya se empiezan a desatar risas entre los miembros de los grupos y, en muy poco tiempo, cambia la atmósfera y el clima emocional de la sala.

 

  1. Caca, pedo, pis. Este juego se realiza por parejas, lo primero es pedir que se creen las mismas (En caso de grupos que ya se conocen yo suelo pedir que se pongan con alguien con quien no interactúen mucho, es decir, mientras menos se conozcan el uno al otro mejor). Una vez creadas las parejas, tienen que decidir que uno sea A y el otro B, puesto que A será quien comienza el juego. El juego consiste en que hay que mirarse a los ojos, e ir encadenando estas tres palabras lo más rápido posible. Caca, pedo, pis.

 

Ejemplo: Empieza A.

A. Caca
B. Pedo
A. Pis
B. Caca
A. Pedo
B. Pis

 

Y así sucesivamente. Como variantes, cuando veamos que el juego empieza a entrar en monotonía, podemos pedir que en vez de la palabra pedo, lo sustituyan con el sonido de una pedorreta, y otra variación para incorporar, es la de sustituir la palabra caca, por un silencio y una postura de sentadilla.

Este juego es ideal para iniciar formaciones, y también para recuperar al grupo después de algún break o descanso.

  1. Círculo de números. Este juego es ideal, como el anterior, para iniciar formaciones o para después de algún descanso. Para realizarlo tendremos que ponernos todos en círculo y todos tendremos que mirar al centro (al suelo). El facilitador tendrá que contar el número de personas que somos en total, utilizaremos el ejemplo de un grupo de 20 personas, y la consigna, es que cada persona tendrá que dar un paso al centro cuando le apetezca, y cuando lo haga, tiene que decir el número según el orden en el que entra, es decir, el primero en dar un paso dirá uno, el segundo dirá dos, etc. Hasta quedar todos dentro. El truco y la complicación es que, si hay dos personas que entran a la vez en tercer lugar diciendo tres, todos tendrán que salir y volver a empezar, puesto que no se puede coincidir. 

 

  1. Integración y cierre. Esta actividad, es un buen recurso para hacer cierres e integrar aprendizajes, dudas y que las personas hagan aportaciones y participen. Para realizarla, se pide que se pongan en grupos de 4, 5 o 6 personas, dependiendo del tamaño del grupo, y se les pide que entre todos, sinteticen los tres aprendizajes más valiosos o potentes que se lleven de la formación. Pasado un tiempo para hacer este ejercicio, se comparte esta información con el resto del grupo y el facilitador aprovecha para completar, aportar o remarcar algo si lo considera necesario.

Esta actividad, para mí es muy útil e importante, puesto que como formador, a veces cometo el error de dar por hecho que como un mensaje es simple para mí, no le doy mucho tiempo, o igual creo que algo ya está suficientemente explicado, o también que todo el mundo está conectado en todo momento y no es así, de hecho, es haciendo estos cierres, donde me he dado cuenta de la importancia de hacer este tipo de ejercicios, puesto que te encuentras a alguien que remarca un mensaje que otra persona ni se había parado a pensar o en ese momento “no estaba” conectado, o de repente, alguien comparte algo que en principio no parecía importante para mí, pero para esa persona es lo más impactante, etc.  Por otro lado, es una actividad genial para que las personas se relacionen entre si y compartan  experiencias y aprendizajes en común, porque todo ello sirve para integrar lo aprendido.

 

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